Coordinación en la lucha contra el extremismo religioso

J.L. Navazo :

En la última década, varios marroquíes han sido detenidos en Europa por su conexión directa con el terrorismo yihadista, que se inspira en el islamismo radical.

La religión no es solo uno de los grandes tabúes del Estado y de la sociedad, como advierte el conocido investigador amazigh Ahmed Assid, sino que su instrumentalización política a varias bandas es un fenómeno ambivalente al igual que el mito de Jano. En este sentido y aun con cierto retraso, se va asumiendo cada vez más el papel desempeñado por la predicación radical como caldo de cultivo del terrorismo yihadista.
En este sentido, el pasado 10 de mayo ha tenido lugar en Kenitra un encuentro -organizado por la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN)- destinado a coordinar los esfuerzos en la lucha preventiva y primaria contra el peligroso fenómeno del extremismo religioso, no solo en España sino también en el seno de la emigración, es decir las comunidades marroquíes residentes en el exterior (alrededor de los cuatro millones de personas). La realidad es que, en los últimos diez años, han sido demasiados los marroquíes capturados en Europa por sus conexiones directas con el terrorismo yihadista, cuyas fuentes beben directamente en las predicaciones del islamismo radical.
Y es quizás en este contexto de “seguridad primaria”, de información de base como lucha preventiva contra el extremismo religioso desde el primer escalón, los barrios, donde habría que encajar la advertencia del ministro del Interior, el “harakí” Mohand Laenser, cuando el pasado 20 de mayo llamaba en el Parlamento a “preservar” la “particularidad marroquí” de los “moqadems”, los conocidos informantes de barrio.
En este mismo contexto, surge la iniciativa de un buen grupo de imames beréberes (o imazighen), procedentes del alto y medio Atlas, cuyo número ronda de momento los 150, y que crearon una coordinadora a fin de promover la predicación de un islam abierto y tolerante, que ejerza de contención ante versiones radicales de la religión, amparadas tanto en corrientes rigoristas próximas al salafismo como a la escuela jurídica hambalí dominante en el wahabismo. Tendencia ideológica que no deja de ganar espacio en Marruecos en detrimento de la escuela jurídica tradicional del país, la malikí.