Marruecos se plantea la “ley seca”

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Ouissal el Hajoui :

Terraza del restaurante la Veranda en el Instituto Francés de Rabat, uno de los centros culturales extranjeros donde se vende alcohol.

Cerca de 400.000 hectolitros de vino se producen en la actualidad en Marruecos. El 85 por ciento de esta producción se consume en el mismo país. La ley actual prohíbe a los marroquíes el consumo de bebidas alcohólicas

¿Son capaces los extranjeros residentes en el reino de consumir todo este alcohol? Efectivamente, pese a lo que prohíben la ley, la religión y las normas sociales, los marroquíes consumen alcohol. Las autoridades marroquíes han decidido no otorgar más licencias, e incluso retirar las que ya han otorgado ante la dificultad de controlar que solo se venda alcohol a extranjeros.

Doce y media de la noche, sábado y en uno de los restaurantes más concurridos de Rabat, cogen mesa cuatro adolescentes, como máximo, de unos 15 años. Llaman al camarero, quien no se sorprende de ver a menores no acompañados a esas horas de la noche. Los jóvenes piden cuatro cócteles con alcohol. El camarero sin inmutarse les sirve las cuatro copas. Al rato vuelven a pedir otras, y, sorprendentemente, el camarero vuelve a servir a sus clientes menores. Esta es una de las anomalías que origina la Ley del alcohol en Marruecos y que las autoridades pretenden solventar con su rotunda prohibición.

Hace unos años, la diputada y presidenta de la asociación Bayt Al-Hikma, Khadijha Rouissi, había propuesto el levantamiento de esta ley seca parcial que sólo hace referencia a marroquíes. “La Constitución marroquí reconoce las libertades fundamentales, por lo que prohibir a alguien que beba es ir en contra de una ley individual”, dice Rouissi.

Ahora el debate está en la calle, los más conservadores se oponen en rotundo a que el alcohol ni tan siquiera esté presente en Marruecos, pero la mayoría está a favor de que se legalice la ley a todo el mundo, y que sólo se consuma a partir de los 18 años.

Los centros culturales extranjeros, tales como el alemán, italiano, ruso o francés, que disponen de restaurantes dirigidos a la comunidad extranjera en Marruecos son los más amenazados. El restaurante ruso ya ha cerrado, ante todo, por este tema. En el italiano, que abrió sus puertas recientemente, de momento no se vende alcohol. Y el resto, con reticencias para hablar de ello, temen perder a gran parte de su clientela a causa de esta prohibición.

Hace unas semanas fue detenido y condenado a dos meses de prisión el propietario de un bar del centro de la capital marroquí por vender alcohol a musulmanes. Fue entonces cuando todos los empresarios que comercializan con estas bebidas reclamaron la ayuda del Sindicato Nacional de Comerciantes y Empresarios. “Después de nuestra reunión, ayer, con la Dirección General de Seguridad, parece que las cosas van a ir mejor. Hemos intentado convencerles de que no es bueno para nadie esta medida y han prometido pensarse mejor la retirada de licencias ya dadas”, ha declarado el vicesecretario general del sindicato.

Gusto Italiano, restaurante regentado por un ciudadano natural de Italia desde diciembre de 2012, lucha por obtener la licencia de venta de alcohol. “Llevan meses dándonos largas. Y de momento no tenemos más que un no rotundo”, explica a Correo Diplomático una empleada del restaurante. “Nuestros clientes son sobre todo italianos residentes en Marruecos. Están acostumbrados a comer y cenar con una copa de vino, y no se la podemos ofrecer”, lamenta la empleada, quien cuenta que son muchos los clientes que al ver que no hay carta de vinos deciden irse del restaurante.