Sunníes contra chiíes (II)

Eugenio García Gascón :

Yusuf al Qaradawi, uno de los religiosos más populares e influyentes de Oriente Próximo, ve la guerra siria como un conflicto religioso entre chiíes y sunníes.

El jeque Yusuf al Qaradawi es uno de los religiosos más populares e influyentes de Oriente Próximo. Es egipcio pero vive en Qatar y tiene un programa en Al Yazira que ven decenas de millones de personas en toda la región.
Pues bien, Qaradawi participó el pasado viernes en una marcha celebrada en Doha, la capital de Qatar, en apoyo de los rebeldes sirios, donde dejó muy claro que ve la sangrienta guerra civil que se inició hace más de dos años como un conflicto religioso entre chiíes y sunníes.
Qaradawi pidió a los sunníes de todo el mundo que tomen las armas y se enrrolen en la lucha contra el régimen de Bashar al Assad. Su argumento es sencillo: si el régimen sirio cuenta con el apoyo de Irán y Hizbola, los sunníes deben respaldar a los rebeldes que combaten el eje chií.
Assad pertenece, efectivamente, a la minoría alawí de Siria, un grupo chií que representa alrededor del 10 por ciento de la población del país, pero se ha de decir que el régimen de Damasco históricamente se ha cuidado mucho actuar como minoría. Al contrario, dentro del gobierno siempre ha habido una mayoría sunní y una presencia significativa de cristianos, que constituyen alrededor del 15 por ciento de la población.
La libertad de culto ha sido proverbial en Siria durante las últimas décadas, así como el respeto a las minorías. El régimen solamente ha aplastado a los opositores cuando se ha sentido amenazado, lo que ocurrió de una manera flagrante en 1982, cuando los tanques y los aviones arrasaron el centro histórico de la ciudad de Hama para acabar con una rebelión islamista, con un balance de entre cinco y treinta mil muertos.
Por supuesto, los muertos de Hama fueron sunníes, pero eso no quiere decir que el régimen los liquidara en función de su filiación religiosa. Más bien fue porque se sintió amenazado por una revuelta de naturaleza islamista que podía extenderse rápidamente al resto del país.
A día de hoy parece que el régimen de Assad no podrá durar mucho tiempo, especialmente si Occidente interviene, de una manera directa o mediante el envío de armas a los rebeldes. La anunciada entrada de armas europeas en Siria puede acabar con la situación de equilibrio militar que hay ahora mismo.
Es cierto, como dice Qaradawi, que el régimen cuenta con el apoyo de Irán y Hizbola, pero también es cierto que en Siria entran continuamente, desde Líbano y desde Turquía, milicianos árabes, y más concretamente islamistas sunníes radicales, para luchar al lado de los rebeldes.
La situación en Siria se deteriora día a día, y lo peor que puede ocurrir es que se convierta en una guerra religiosa, si bien es cierto que en cierta medida ha sido una guerra religiosa desde su comienzo. Si es así, las palabras de Qaradawi simplemente confirman algo que ya existe en la realidad de este conflicto, y que es muy negativo para todos.