“Desayuno de corazón”, la forma más solidaria de romper el ayuno

Ouissal el Hajoui :

La Asociación Maroc 21 prepara diariamente el ftour, el desayuno en ramadán, a más de 1.200 personas que no tienen que comer en un instituto del centro de Rabat.

Son las cuatro de una tarde calurosa de verano, es ramadán, no se puede ni beber ni comer, y en el Instituto Guessous del barrio de Les Orangers en Rabat, capital marroquí, se conglomeran 750 voluntarios dispuestos a pasar toda la tarde preparando el ftour (desayuno) a más de 1.200 personas que no tienen que comer, o que simplemente quieren pasar una agradable tarde en compañía. Música, risas y buen ambiente para preparar las más de 90 mesas, ‘Ftour du Coeur’ (desayuno de corazón) hace que romper el ayuno se convierta en una auténtica fiesta.
Abdelghany Bensaid, fundador de la Asociación Maroc 21, tuvo la idea el año pasado de ofrecer un ftour solidario a los más necesitados. “Llevamos diez años ofreciendo un ftour a niños huérfanos de distintos orfanatos la noche 27, la noche más especial de ramadán”, cuenta a Correo Diplomático Bensaid, quien regenta una empresa de catering en Rabat. “El ambiente es tan agradable durante los desayunos de ramadán que se me ocurrió organizar un ftour de puertas abiertas, es decir, que la gente saque sus mesas a la calle y comparta sus comidas con terceros”, añade Bensaid.
El éxito de estas comidas fue tal, que Bensaid se preguntó por qué no hacer un ftour solidario todos los días del mes de ramadán para todo aquel que lo necesite. Maroc 21, enseguida se puso a buscar la colaboración de grandes empresas, Aswak Assalam, gran superficie, Knorr o la embajada de los Países Bajos, son algunas de las empresas que ayudan a dar de comer a más de 1.200 personas diariamente. “Y la participación de los voluntarios es extraordinaria. Médicos, ingenieros, estudiantes, una lista de espera de más de mil personas para dar de comer y amenizar una tarde a los más necesitados”, destaca Bensaid.
Youssef Rachid es uno de los voluntarios más veteranos, “he estado todo el ramadán del año pasado ayudando en el ‘Ftour du Coeur’. “Es una experiencia increíble, no hay forma más bonita de ser solidario en ramadán que compartir una comida con otro, acercarte a él, conocerle y ser su amigo”, comenta Rachid, a quien todos los comensales saludan a la entrada del comedor. A las cuatro de la tarde llegan los voluntarios a la amplia plaza que el Instituto Guessous ha cedido a la asociación, se reparten los grupos de trabajo y comienzan a preparar las mesas. Zumos, leche, dátiles, chubakiya (dulce típico de ramadán), bollería, sándwiches, canapés, y lo más importante, la harira (sopa).
“¿Dónde iba a comer mejor que en este lugar? Como caliente, dispongo de varias bebidas, dulces, y además, rompo el ayuno disfrutando de una agradable música y una buena compañía”, cuenta Redoune, discapacitado y padre de dos niñas. Redoune no puede trabajar, su hija mayor también es discapacitada y, entre medicamentos y alquiler, a penas tienen dinero para comer. “Este ftour nos ha solucionado la vida durante el mes de ramadán”, cuenta sonriente. Por su parte, Naima, madre de Lamiae, de 13 años, comenta que el ‘Ftour du Couer’ no sólo es un sitio en el que se puede comer, “es un lugar en el que se conoce a gente, se hace amigos, se come en compañía y, por un rato, me olvido de mis problemas”.
Son las siete de la tarde, brillan los últimos rayos de sol, todo está listo en el gran comedor al aire libre, suena música andalusí, y los primeros invitados empiezan a tomar asiento. Cada voluntario se hace cargo de una mesa, se acerca la hora de romper el ayuno, y es cada vez más la gente que se aglutina a puertas del Instituto Guessous. A quince minutos de las ocho menos cuarto de la tarde, hora en la que todas las mezquitas de Rabat anuncian la cuarta oración del día, y por tanto la hora de romper el ayuno, todos los comensales de ‘Ftour de Coeur’ están sentados en sus mesas, preparando sus dátiles para llevarse a la boca el primer bocado del día.