Días cruciales en Egipto

Eugenio García Gascón :

Este fin de semana de violentos enfrentamientos ha dejado unos 80 muertos y más de 800 heridos en Egipto.

La crisis egipcia vive unos días dramáticos a los que en el momento de escribir estas líneas no se le ve un final aceptable. El golpe militar del 3 de julio en lugar de estabilizar el país lo ha hundido en un pozo más profundo del que se encontraba hasta entonces y la continuidad de esta precaria situación puede tener consecuencias muy negativas para toda la región.
Los Hermanos Musulmanes mantienen las protestas que iniciaron inmediatamente después del golpe y aseguran que seguirán en la calle hasta que se reinstaure al presidente Mohammed Mursi, que continúa en situación de retenido desde principios de julio.
El régimen hizo creer primero que Mursi estaba bajo custodia justamente para evitar que fuera atacado por sus rivales, pero en los últimos días se han dado pasos para procesarlo por diversos delitos, lo que indica que las autoridades cierran la puerta a un acuerdo con Mursi y con los Hermanos Musulmanes en general.
Es más, Mursi será acusado de conspirar con Hamas, la organización fundamentalista palestina que gobierna la franja de Gaza desde 2007, y que se fundó en 1987 como una rama local de los Hermanos Musulmanes egipcios, de quienes tomó la inspiración. Es una acusación que raya en el delirio y que también señala que los ajustes de cuentas sucios están a la orden del día.
Los islamistas se encuentran en una tesitura complicada y sobre ellos pesa la amenaza de ser declarados fuera de ley, como ocurrió en los años sesenta bajo el mandato de Nasser. Esto les obligaría a volver a la clandestinidad o semiclandestinidad en la que han vivido durante las últimas décadas; en otras palabras, los apartaría del proceso político en marcha a pesar de haber sido la fuerza más votada en las pasadas elecciones legislativas y presidenciales.
Fuera de un par de incidentes puntuales y de pequeña magnitud en los que se han usado explosivos, las protestas contra el golpe se han desarrollado de forma pacífica, al menos por parte de los manifestantes, y el elevado número de muertos de los últimos días hay que atribuirlo al uso desmesurado de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad.
No parece probable, aunque tampoco se puede descartar completamente, que los Hermanos Musulmanes recurran a la violencia. Durante décadas la organización islamista más antigua del mundo árabe ha sido pacífica y el recurso a la violencia desembocaría probablemente en una guerra civil que no desean los Hermanos Musulmanes.
En consecuencia, en las circunstancias actuales no se ve ninguna salida puesto que los militares, liberales y mubarakistas no han dado indicaciones de querer dar marcha atrás en lo tocante al golpe de Estado. Esto significa que o continúa la situación así durante mucho tiempo, lo que sería muy perjudicial para el país, o alguna de las dos partes se verá obligada a corregir sus posiciones.
En cualquier caso, dada la correlación de fuerzas todo indica que la inestabilidad permanecerá latente durante bastantes años, a corto y medio plazo, con el riesgo cada vez mayor de que otros grupos islamistas más radicales que los Hermanos Musulmanes recurran a la violencia, como ocurrió en épocas recientes de la historia del país.