El preso español en Marruecos continúa esperando su traslado

Ouissal el Hajoui :

Antonio García Vidriel, preso en Tánger desde hace año y medio, y condenado a seis años de cárcel por tráfico de drogas, confía en poder ir en breve a acabar en casa la pena.

Hace dos semanas el rey de España, Juan Carlos I, en su simbólica visita a Marruecos consiguió tras un encuentro con el jefe del Ejecutivo marroquí, Abdelillah Benkirán, acelerar el traslado, por motivos de salud, de Antonio García Vidriel, preso en Tánger desde año y medio, y condenado a seis años de cárcel por tráfico de drogas.
El pasado viernes el Consejo de Ministros recibió la solicitud de traslado de García Vidriel a una cárcel española. Una semana después, el consejo ha autorizado proseguir con los trámites, una vez enviado el expediente a Interpol. Si este tipo de proceso puede tardar hasta dos años en llevarse a cabo, siempre y cuando la respuesta del país que tiene al preso sea afirmativa, la intervención de Juan Carlos I y Mohamed VI, rey de Marruecos, no sólo ha permitido acelerar el proceso, también ha garantizado que el Gobierno marroquí lo autorice.
En abril de 2012, Antonio García Vidriel fue detenido junto a su hijo, cuando intentaban salir de Tánger rumbo a Algeciras en un camión que transportaba melones, entre los cuáles la policía encontró varios paquetes de hachís. Enseguida fueron puestos a disposición policial. Tras el juicio, García Vidriel de 59 años de edad, fue condenado a seis años de cárcel, una pena que fue reducida a cuatro años tras el recurso de casación.
Con diabetes, a Antonio se le han hecho muy duras las condiciones de la cárcel marroquí. “Se me están hinchando los pies, me duelen los riñones, se me han caído cuatro uñas, tengo que dormir sentado en la cama por los dolores; yo seré un preso, pero no me pueden tratar como a un perro y darme unas pastillas para el dolor”, ha declarado el preso a la Cadena Ser. Ahora esperanzado con la última noticia recibida del Ministerio de Asuntos Exteriores español, Antonio confía en poder ir en breve a acabar en casa la condena que se le ha impuesto.