El Rey de Marruecos hace gala de la buena gestión

Clara García :

El Rey Mohamed VI durante una recepción en el palacio real de Casablanca con motivo del XIV aniversario de su ascenso al Trono

El Rey Mohammed VI dirigió ayer, con motivo del decimocuarto aniversario de su entronización, una alocución a la nación marroquí en la que defendió la mutua “pleitesía” que se profesan monarquía y pueblo y que protege la unidad y encamina a Marruecos por “la senda del desarrollo, prosperidad, progreso y estabilidad”.
El discurso, estuvo plagado de apuntes en los que se defendían, en plural mayestático, los catorce años de su mandato. “Hemos procedido al lanzamiento de numerosas obras económicas y sociales, paralelamente a las reformas políticas e institucionales, respondiendo de este modo a tus ambiciones”, aseguraba en el comienzo de la disertación.
Así mismo, el Rey auguró aún más reformas para “materializar y completar las instituciones constitucionales y las condiciones de la buena gobernanza”.
El monarca alauita alabó la gestión de los anteriores gobiernos “guiados por sus orientaciones” y aprovechó la oportunidad para lanzar un mensaje al actual, liderado por el conservador Abdelilah Benkiran, al cual incitó a continuar “con la misma voluntad y el mismo tesón dentro de la recta vía que hemos emprendido” para alcanzar un mayor desarrollo. De hecho, el discurso tuvo varias directrices económicas concretas, referidas a los sectores industrial y agrícola.
Gran parte de la alocución estuvo dedicada a la economía, con énfasis en los avances de Marruecos en infraestructuras. Así pues, Mohamed VI enumeró la ampliación y buena gestión de las redes hídrica y eléctrica, el desarrollo “palpable” de las comunicaciones y la industria y el impulso de las energías renovables, reflejados en la construcción del complejo solar Annur de Ouarzazate y otras obras en el ámbito de la energía eólica.
Así pues, el Rey sostuvo que gracias a la ampliación de estas estrategias sectoriales y algunas de las iniciativas que él “ha velado por poner en marcha”, Marruecos ha conseguido lograr un desarrollo concreto y un incremento de las inversiones extranjeras, a pesar de la crisis económica mundial.
Este desarrollo en lo material “ha de complementarse en lo moral y cultural”, dijo el Rey, y por ello ha puesto en marcha la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano, “una hoja de ruta para una visión de desarrollo global” que busca reducir las disparidades sociales, uno de los principales problemas a los que se enfrenta el país.
En este enfoque, señaló el monarca, se inscriben el millón y medio de adultos alfabetizados en la última década y el cuidado que el soberano dedica a la cultura, “base de la cohesión de la Nación, espejo de su genuina identidad, múltiple y variada, tradicional y moderna”.
Una identidad que el Rey animó a proteger “contra los riesgos del ostracismo y falseamiento”, mediante una sana comprensión de la religión musulmana. Así, acogiéndose a su calidad de Emir de los Creyentes, Mohamed VI defendió la identidad islámica del pueblo marroquí como un modelo basado en la tolerancia, “el término medio y la moderación”. Y para preservar esta orientación anunció la puesta en marcha de la “Carta de los ulemas”, una estrategia para “alcanzar la seguridad espiritual del Reino”.
Respecto a la política exterior, el Rey destacó “la mayor simpatía internacional” recabada por “la causa principal” de la Nación, refiriéndose al asunto del Sáhara Occidental y la iniciativa marroquí de autonomía. Mohamed VI recalcó que la última resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas justifica los criterios del Reino Alauí y demuestra la “responsabilidad de Argelia como parte concernida” del conflicto.
Así mismo, en referencia a la propuesta estadounidense de otorgar poderes de supervisión humanitaria a la misión de las Naciones Unidas en el Sáhara Occidental, el monarca señaló que “la cuestión de los derechos humanos no debe ser tratada más que en el seno de los mecanismos nacionales y a través de iniciativas soberanas”.
A parte del tema del Sáhara, la parte del discurso dedicada a las relaciones internacionales de Marruecos repasó las prioridades actuales del Reino: el mundo árabe por una parte, encabezado por Arabia Saudí y los países del Golfo Pérsico, a quienes el monarca agradeció el apoyo financiero materializado en la donación de cinco mil millones de dólares en los próximos cinco años. Y por otro lado la Unión Europea, con Francia y España como socios preferentes.