Rajoy tira de economía para capear a Bárcenas

Clara García :

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aplaudido por su partido durante la comparecencia en el Pleno del Congreso para rendir cuentas por el caso de corrupción Bárcenas

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha comparecido hoy, a petición propia, en un Senado abarrotado, para “desmentir las mentiras, manipulaciones e insinuaciones maliciosas” del llamado caso Bárcenas y “evitar que los despropósitos sigan creciendo y erosionen la imagen de España”.
Al menos ese era, a priori, el principal tema a tratar, aunque más de la mitad del discurso del presidente, que ha durado una hora, ha sido sobre la economía. Rajoy ha presentado datos, como la bajada del paro, y ha afirmado que “estamos a punto de salir de la recesión”, pero para ello es necesaria la estabilidad de un Gobierno que combine austeridad y reformas. “No permitiré que nada ni nadie dinamite el enorme esfuerzo que estamos haciendo todos los españoles para recuperar este país”, ha asegurado el jefe del Ejecutivo.
Es entonces, en el meridiano de su alocución, según se ponía más a la defensiva, cuando Rajoy ha hablado, con nombre incluido, de Bárcenas y el ambiente de la sala ha tornado de soporífero a expectante. Llegados a este punto, el presidente ha unido los dos eslabones, al ex-tesorero del Partido Popular (PP) con los enemigos que intentan dañar su programa y la estabilidad de España. “No consentiré que la agenda la condicione ningún imputado ni quienes, al servicio de sus inconfesados intereses, le prestan crédito, entre otros, algunos dirigentes políticos”, ha sentenciado.

Rajoy ha reconocido -en varias ocasiones- que cometió un error y se equivocó al “creer a un falso inocente” y “mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía” pero se ha justificado en que él no condena a nadie preventivamente y “carecía de razones” para hacerlo con Bárcenas.
Lo que sí ha defendido Rajoy es su inocencia y la de su partido, y ha negado que se haya encubierto “a un presunto culpable”, ni ocultado ningún delito financiero. “Se ha pagado en blanco por un trabajo y se ha incluido el pago en la contabilidad”, ha asegurado.
Y para desquitarse y sacar pecho, el presidente ha finalizado repasando todas las iniciativas de su gestión para controlar la corrupción y ha anunciado que el próximo mes de septiembre presentará “un auténtico Plan Nacional de Regeneración Democrática” que incluirá, entre otras muchas normas, una ley financiera para partidos políticos.
Ni las cifras económicas ni las explicaciones del presidente sobre su ex tesorero satisficieron a la oposición. Los portavoces del Partido Socialista, Izquierda Unida y la Junta Aragonesa, Alfredo Pérez Rubalcaba, Cayo Lara y Chesús Yuste volvieron a exigir la dimisión de Rajoy. Joan Coscubiela, de Izquierda Plural, fue más lejos al llamarlo directamente “corrupto”, hecho que provocó insultos y revuelo en el hemiciclo, la misma forma en la que empezó la comparecencia.