Los marroquíes de Europa vuelvan a casa por la crisis

Ouissal el Hajoui :

El Liceo Descartes en el centro de Rabat es uno de los colegios de enseñanza en lengua extranjera a la que tienen que recurrir muchos de los marroquíes que vuelven con sus hijos educados en lenguas europeas.
El Liceo Descartes en el centro de Rabat es uno de los colegios de enseñanza en lengua extranjera a la que tienen que recurrir muchos de los marroquíes que vuelven con sus hijos educados en lenguas europeas.

La Primavera Árabe, el terrorismo en los países del Sahel y la crisis económica y financiera en Europa ha hecho que cerca de 30.000 marroquíes hayan decidido regresar, en los tres últimos años, a su país de origen. Aquellas familias que decidieron dejar, un día Marruecos en busca de una vida mejor, ahora vuelven a su país de origen en busca de estabilidad política, seguridad y oportunidades laborales.
Mounir de 45 años y padre de tres niños, nacidos en Italia, decidió, el año pasado, dejar su trabajo como reponedor en un supermercado y regresar a Casablanca, su ciudad de origen. Su mujer, Fatiha, de 39 años, se quedó en el paro en 2009, y con sólo un salario de poco más de 1.000 euros, a penas pueden llegar a fin de mes los cinco miembros de la familia. “En Casablanca tenemos un hogar, una familia, sabemos que no podemos pasar hambre”, cuenta Mounir. Le costó siete meses encontrar trabajo, pero con un título en finanzas no tardó en encontrar una vacante como administrativo en una sucursal bancaria. “Tengo que decir que el trabajo lo encontré gracias a unos contactos de mis familiares. En Marruecos tampoco es fácil encontrar un buen trabajo”.
El único problema con el que se ha encontrado la familia es la reinserción de sus hijos. Los tres dominan un único idioma, el italiano, tienen nociones de la dariya, pero desconocen el francés y el árabe. “Se nos hizo muy complicado inscribirles en un colegio”, lamenta Fatiha. Finalmente no han tenido más remedio que enseñarles durante un año francés y árabe para luego matricularse en un centro de enseñanza privada. Este es precisamente el problema por el que está luchando Marruecos. En un encuentro con el ministro encargado de los marroquíes residentes en el Extranjero, Abdelillah Benkirán, primer ministro marroquí, hizo especial hincapié en el esfuerzo del Gobierno por ayudar a estas familias a instalarse en su país de origen. “Hay que ayudar a estas familias a que adquieran viviendas sociales, a que tengan cobertura médica, a que encuentren trabajo, y sobre todo, a que sus hijos puedan adaptarse fácilmente a las escuelas, institutos y universidades públicos”.
La comunidad marroquí residente en España o Francia tiene más facilidad para reinsertar a sus hijos en Marruecos. Son muchos los colegios españoles y franceses que hay en Marruecos. “Aunque hay que ser consciente que no son colegios e institutos al alcance de cualquiera”, cuenta Rachid, inmigrante en Francia desde hace 20 años, cuyo hijo no han tenido más remedio que matricularlo en el Instituto francés Descartes de Rabat.
Por su parte, Malika, hasta 2012 residente en Barcelona, comenta que el problema para acceder a alguno de los colegios españoles que hay en Marruecos no son los altos precios, sino la escasez de plazas. “Mis hijos son españoles, han estudiado toda la vida en español y no hay más remedio que inscribirles en el colegio español, cosa que nos ha sido muy complicada en un principio”, destaca Malika.

Una universidad destinada a los inmigrantes
Conocer su país de origen es el objetivo por el que, por quinto año consecutivo, se abre la Universidad de Martil, cerca de Tetuán, a más de 60 estudiantes provenientes de origen marroquí, aunque nacidos y residentes en 15 países distintos. Abdellatif Maazouz, ministro encargado de la comunidad marroquí residente en el extranjero, ha destacado que esta universidad, que cierra el 23 de agosto, no sólo hace que los hijos de los inmigrantes conozcan bien Marruecos, también es una forma de promocionar la cultura y la historia del Reino. “La Universidad de Verano es una plataforma de comunicación entre los marroquíes de aquí y de fuera”, ha indicado Maazouz. El programa de este verano incluye cursos para enseñar la lengua árabe, conferencias sobre diversos aspectos de la cultura marroquí, y sobre todo, mostrar los grandes avances que ha llevado a cabo Marruecos a lo largo de los últimos años.