Médicos Sin Fronteras se va de Somalia

Dunia Benjadra :

Campaña de vacunación de la Organización de Naciones Unidas, que seguirá trabajando en Somalia a pesar de la situación de inseguridad en el país.
Campaña de vacunación de la Organización de Naciones Unidas, que seguirá trabajando en Somalia a pesar de la situación de inseguridad en el país.

La organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF) pone fin a 22 años de asistencia médica en Somalia. Los ataques contra los equipos médicos rompen las garantías mínimas de seguridad necesarias para mantener los programas de ayuda en el país africano. “Cerramos nuestros programas en Somalia porque la situación en el país ha creado un desequilibrio insostenible entre los riesgos y los compromisos que nuestro personal debe asumir, y nuestra capacidad de proporcionar ayuda al pueblo somalí”, explica el doctor Unni Karunakara, presidente internacional de MSF.

La decisión es el resultado de los ataques violentos que el personal de esta organización ha sufrido en un contexto en el que, cada vez más, los grupos armados y los líderes civiles apoyan, justifican y toleran el asesinato, la agresión y el secuestro de trabajadores humanitarios. Esto viene sucediendo particularmente en el centro y el sur del país. “Dichas acciones, y la tolerancia con la que son asumidas en este contexto, impiden que cientos de miles de somalíes reciban y tengan acceso a la ayuda humanitaria”, declaró MSF.

Desde 1991, que se instalaron en Somalia, MSF ha negociado con los actores armados y las autoridades de todas las partes. Con el fin de poder trabajar en este país, MSF tuvo que adoptar la medida excepcional de emplear escoltas armados, algo que no hace en ningún otro lugar. “La excepcionalidad de las necesidades humanitarias en el país ha obligado a la organización y al personal a tolerar niveles de riesgo incomparables, así como a comprometer seriamente los principios operacionales de independencia e imparcialidad”, explica la organización en una nota de prensa.

Hace dos años, dos trabajadores fueron “brutalmente asesinados” en Mogadiscio y el asesino ya ha sido liberado. Otros dos miembros fueron “secuestrados violentamente” en los campos de refugiados de Dadaab (Kenia), que terminó el mes pasado después de un cautiverio de 21 meses en el centro-sur de Somalia. Estos son dos ejemplos de una serie de “abusos extremos”.

Desde 1991, 14 trabajadores de la asociación han sido asesinados, y han sufrido decenas de ataques contra el personal, las ambulancias e instalaciones médicas. “Al optar por el asesinato, el ataque y el secuestro de trabajadores humanitarios, estos grupos armados y las autoridades civiles que toleran sus acciones han sellado el destino de incontables vidas en Somalia”, apunta el doctor Unni Karunakara.

Más de 1.500 trabajadores han trabajado en la zona, ofreciendo atención primaria de salud gratuita, tratamiento de la desnutrición, salud materna, cirugía, respuesta a epidemias, campañas de vacunación, agua y suministros de ayuda. Sólo en 2012, los equipos MSF proporcionaron más de 624.000 consultas médicas, atendieron a 41.100 pacientes en sus hospitales, trataron a 30.090 niños por desnutrición, vacunaron a 58.620 personas y asistieron el parto de 7.300 bebés.

La ONU continuará sus operaciones humanitarias
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) continuará sus operaciones humanitarias en Somalia pese a la situación de inseguridad, confirmó el portavoz del organismo mundial, Eduardo del Buey.

A pesar de que el entorno en Somalia sigue siendo uno de los más difíciles del mundo para los trabajadores humanitarios, la organización seguirá “mitigando los riesgos y brindando asistencia a la población necesitada”.

Esa ayuda incluye apoyo a las autoridades de salud somalíes.

“Las agencias y organismos humanitarios de la ONU que trabajan en Somalia mantienen el compromiso firme de aliviar el sufrimiento de los somalíes y ayudarles a construir un mejor futuro”, dijo Del Buey.

Todavía no pueden evaluar el impacto de la marcha de Médicos son Fronteras, pero “se está trabajando con los actores humanitarios presentes en Somalia para minimizar ese efecto”.