Salafistas Hipster

Elena González :

El tunecino salafista Bader Lanouar, administrador web y padre de familia de 34 años, es el creador de este proyecto online.
El tunecino salafista Bader Lanouar, administrador web y padre de familia de 34 años, es el creador de este proyecto online.

Entre artículos más serios, como ’25 de julio (día de la fiesta nacional tunecina): por qué esta fiesta no quiere decir nada para mí’ o ‘Por qué el islam no es una religión de paz’, en el blog ‘SLF: la revista del salafista moderno’ se pueden encontrar textos satíricos como ‘Seis trucos para estar en primera línea en la oración en grupo’, ‘Por qué los no creyentes nos imitan y se dejan barba’ o ‘La kafiyah (pañuelo palestino), un accesorio que no pasa de moda’. El tunecino Bader Lanouar, un administrador web y padre de familia de 34 años, salafista convencido desde hace seis, es el creador de este insólito proyecto online.
“Donde vivo, en Sousse (noreste de Túnez), mis amigos y yo, que somos personas completamente normales, discutimos sobre estos temas. Hacemos chistes sobre los tópicos que envuelven el salafismo, nos interesamos por las nuevas tecnologías, por la moda. Tenemos los mismos intereses que todo el mundo, pero con un estilo de vida diferente. Así que pensé en hacer una revista con todo esto”, cuenta en conversación vía skype.
El salafismo, la corriente más rigorista y conservador del islam, propone que los musulmanes deben vivir su religión como lo hicieron los primeros musulmanes, como el profeta Mohamed y sus discípulos, aplicando el Corán y la Sunna (los dichos y hechos del profeta) en todas las facetas de la vida: el gobierno, las leyes, las finanzas y la familia. Ese retorno a los orígenes implica, en muchos casos, imitar al profeta en su forma de comer, de vestir, en su aspecto. Por eso con frecuencia el ‘look salafista’ incluye barba y ‘qamiss’ (túnica larga).
“Es sólo una etiqueta. Hoy se quiere poner etiquetas a todo. Por ejemplo, si soy salafista, se supone que tengo que hablar de cierta manera, vestir de cierta manera y no salirme de eso. La idea del blog es cambiar ese concepto”, prosigue Lanouar, explicando cómo describe, en uno de sus artículos “las diez cosas que no puedes hacer en qamiss”, como montar en una bici BMX, subir las escaleras de dos en dos o correr delante de los toros en San Fermín.
Quiere dejar claro que el salafismo no está reñido con el humor… ni siquiera cuando se trata de hablar del salafismo yihadista, el que hace de la yihad contra el infiel el centro de su existencia. Y así lo hace en ‘Los cinco destinos de ensueño para un yihadista: Afganistán, Siria, Irak, Chechenia y Palestina’. Un artículo escrito como si fuera un folleto de vacaciones: (en Afganistán) “Seguir los pasos de Osama Bin Laden, recorrer el pueblo que ha reavivado la yihad en el mundo. Nada es tan excitante como pasar un rato en las montañas de Tora Bora”.
Por este tipo de artículos ha recibido críticas de musulmanes y no musulmanes. “Les parece chocante a los que no tienen sentido del humor. Algunos salafistas me han dicho que tratar temas serios de esta forma y reírse de ellos no es muy buena idea. Y, por parte de los no musulmanes, he tenido que borrar del blog comentarios insultantes, pero también he recibido mensajes que me animan y felicitaciones por haber abierto una puerta al diálogo y al conocimiento de qué es el salafismo”.
Hace tan sólo 6 años, Bader Lanouar jamás se había interesado por la religión. Su familia nunca había ido a la mezquita a rezar y él tenía otros intereses, como componer música rap. Era un habitual de los foros musicales en internet y precisamente en uno de ellos empezó una discusión sobre religión. “Fui investigando sobre la religión para tener argumentos en las discusiones y poco a poco me fui interesando más y más”. Hoy no escucha música, ha convertido a Dios en el centro de su vida y tiene el propósito, dice, de “eliminar esa imagen de sanguinarios a los que les gusta cortar, lapidar y matar que nos atribuyen los medios y también el Gobierno”.
Con la caída de Ben Alí se produjo la “salida del armario” de los salafistas después de haber pasado décadas perseguidos y reprimidos. Lanouar cuenta que ahora puede ir por la calle, vestido con túnica o a la mezquita y nadie le pide la identificación, pero culpa al Gobierno islamista de Ennahda de atribuir a los salafistas todos los males del país. “Si el turismo baja, es culpa de los salafistas. Si hay un atentado, han sido los salafistas. Yo no voy a dejar de ir a la mezquita o afeitarme la barba solo porque unos pocos utilicen la marca salafista para cometer delitos”, subraya.
Otra cosa distinta es que crea que el islam es una religión de paz “por que no lo es”, afirma. “El islam da soluciones de paz en tiempos de paz y soluciones de guerra en tiempos de guerra. No tiene ningún sentido decir que es una religión de paz. Sería decir que si un país musulmán es atacado, vamos a ofrecerle flores a los que nos atacan”. Tampoco está de acuerdo con el concepto del islam que tiene Ennahda. “Son gente que utiliza el islam como ‘marca’ para acceder al poder, que estarían dispuestos a pactar con cualquiera”.
Lanouar sí se ha propuesto, en cambio, aplicar el verdadero islam y para ello pone a su servicio todos los medios que tiene a su alcance. Desde el blog, en facebook y en twitter. Proselitismo del siglo XXI, como el que encontramos en su ‘Entrevista con un imam 2.0’ o en su artículo ‘Seis aplicaciones facebook para propagar el Corán y la Sunna’. El problema es vivir en un Estado, como Túnez, que ha escrito su historia reciente dejando de lado la religión, tanto con Habib Bourghiba como con Ben Alí. En un eventual “estado islámico verdadero”, dice, “nunca podrían obligar a nadie a convertirse. Pero, evidentemente, en un país regido por el islam, tanto los musulmanes como los no musulmanes deberían respetar las reglas”.
El blog lleva tres meses funcionando y tiene entre 2.000 y 6.000 visitas diarias. El próximo reto es escribir artículos para mujeres “aunque no sé cuáles son sus intereses”, admite. Se despide de broma: “Ahora voy intentar insertar unos banner de publicidad. Creo que buscaré que me patrocine Kaláshnikov”.