Hipocresía

Eugenio García Gascón :

Los preparativos para la conferencia de Ginebra 2 sobre Siria, que se celebrará en noviembre, siguen adelante y los líderes occidentales hablan sobre el asunto
Los preparativos para la conferencia de Ginebra 2 sobre Siria, que se celebrará en noviembre, siguen adelante y los líderes occidentales hablan sobre el asunto

Los preparativos para la conferencia de Ginebra 2 sobre Siria, que tiene que celebrarse en noviembre, siguen adelante y las declaraciones de líderes occidentales se suceden. No hay que olvidar que esos mismos líderes están empujando a los rebeldes a combatir el régimen de Bashar al Asad directa e indirectamente a través de países árabes como Arabia Saudí y Catar con el objetivo de establecer una “democracia liberal”.
Hay quien piensa que los líderes occidentales están actuando deliberadamente de mala fe en el conflicto, y razones para justificar esta posición no faltan. Otros creen que se trata de ingenuidad. Sin embargo, es difícil justificar esta posición puesto que se supone que los occidentales están bien informados de la tragedia que asola Siria desde 2011.
La hipocresía de los líderes occidentales con respecto a lo que ocurre en Oriente Próximo es proverbial; no solo con lo que pasa en Israel, donde permiten la vulneración sistemática y constante de la legislación internacional, sino con todo lo que sucede en la región, pasando por Afganistán, Irán, Irak, Siria, Líbano y Egipto, por citar solamente algunos casos.
Es bastante sorprendente que después de lo que está ocurriendo en la mayoría de estos países, Occidente se empeñe en conducir a Siria hacia la “democracia liberal” al coste que sea. La última experiencia, la de Egipto, fracasada como todas las anteriores, ha servido de poco, como tampoco sirvieron las experiencias anteriores, unas experiencias que han dejado y siguen dejando un número ingente de muertos y refugiados, así como un retroceso extraordinario en todo lo tocante a las libertades, incluidas especialmente las de las mujeres y las minorías.
En este contexto, parecen una ironía deliberada, la enésima de este tipo, las declaraciones que ha formulado en Londres el secretario William Hague, refiriéndose a la próxima conferencia de Ginebra 2: “El motivo que tenemos para asegurarnos de que estamos dando apoyo a la oposición moderada que busca un futuro democrático, plural y no sectario para Siria es precisamente porque si ellos no juegan su papel entonces todo el pueblo sirio tendrá que elegir entre Asad y los extremistas”.
En este contexto solo cabe pensar que todo lo que ocurre en Siria, como lo que ha ocurrido durante la última década en Oriente Próximo, responde a un plan trazado de antemano. Esto puede sonar a teoría de la conspiración, pero creo que es difícil encontrar una explicación más juiciosa para todas esas tragedias.
Cuando los neocón americanos decidieron invadir Irak en 2003 pusieron en marcha un plan con el que decían que querían exportar la democracia a la región. Fue un fracaso tremendo que padeció y sigue padeciendo la población iraquí. Sin embargo, la administración Obama no ha hecho otra cosa que asumir la política de aquellos visionarios neocón, y el resultado que ha cosechado es incluso peor que el que cosechó Bush hijo. Lo más trágico es que no se ve ninguna salida airosa, ni en Siria ni en el resto de Oriente Próximo.