Pulso entre Irán e Israel

Eugenio García Gascón :

Las negociaciones de Ginebra sobre el programa nuclear iraní se interrumpieron este fin de semana y se reanudarán el 20 de noviembre
Las negociaciones de Ginebra sobre el programa nuclear iraní se interrumpieron este fin de semana y se reanudarán el 20 de noviembre

Las negociaciones de Ginebra acerca del programa nuclear iraní son otro pulso entre Irán e Israel, dos países que se disputan Oriente Próximo como zona de influencia en un juego de ajedrez ya muy largo que va ganando claramente Israel, con el apoyo incondicional de Estados Unidos y Europa, y también con el respaldo incondicional de los países sunníes del Golfo Pérsico.

Las negociaciones de Ginebra se han interrumpido este fin de semana y se reanudarán el próximo 20 de noviembre. Durante varias horas se auguró un acuerdo de manera inminente pero tras la visita relámpago que el viernes realizó a Tel Aviv el secretario de Estado John Kerry, surgieron serias dudas que se confirmaron poco después.

Efectivamente, nada más llegar a Ginebra el mismo viernes por la tarde, Kerry ya recalcó que el acuerdo en ciernes debería esperar a que se resolviesen algunas cuestiones. De esta manera quedó claro que el primer ministro Binyamín Netanyahu no había dado su visto bueno -el mismo Netanyahu lo confirmó ante la televisión hebrea- y sin este beneplácito es prácticamente imposible que se llegue a ningún acuerdo.

Dentro del ficticio reparto de papeles que se da en circunstancias de esta naturaleza, a Francia le ha tocado jugar el papel de tipo duro. El titular de Exteriores, Laurent Fabius, explicó el sábado que cualquier acuerdo debía estar supeditado a los intereses de Israel y de otros aliados de Oriente Próximo, en alusión a Arabia Saudí y demás países del Golfo que mantienen una guerra sin cuartel contra Teherán.

El odio de estos países sunníes hacia todo lo que huela a chií ha alcanzado su nivel más alto de paroxismo en la guerra civil que asola a Siria desde 2011. Todos los aliados sunníes de la región, con el apoyo político y hasta a veces militar de Israel, están enfrascados en esta guerra con el objetivo de acabar con el régimen del presidente alawí, es decir chií, Bashar al Assad, y meter a Siria en el cercado sunní.

El programa nuclear iraní es simplemente un pretexto que sirve a los intereses de Israel y Arabia Saudí y sus aliados, así como a los intereses de Occidente, que ha convertido la región en un polvorín, o mejor dicho, que ha hecho estallar el polvorín por todas las partes que ha podido con un resultado dramático para la población civil, tanto en el número de muertos, como en el número de refugiados y desplazados, como en lo tocante a la pérdida de las precarias libertades que había conseguido.

Pero esta situación crítica no está frenando los intereses de Israel, Arabia Saudí y Occidente; al contrario todos ellos están dispuestos a seguir desestabilizando la zona puesto que esto juega a favor de sus intereses regionales, unos intereses que buscan el sometimiento de los países de la región con el fin de crear una “estabilidad” de encefalograma plano similar a la que tienen la propia Arabia Saudí y sus aliados del Golfo.