Ginebra-2, sin expectativas

Eugenio García Gascón :

 Las potencias occidentales iniciarán la conferencia Ginebra-2, sobre la la guerra civil de Siria, el próximo 22 de enero, con poca confianza de éxito por parte de los analistas.
Las potencias occidentales iniciarán la conferencia Ginebra-2, sobre la la guerra civil de Siria, el próximo 22 de enero, con poca confianza de éxito por parte de los analistas.

Después de largas demoras, las potencias occidentales ya han fijado una fecha para la celebración de la conferencia de Ginebra-2 sobre la guerra civil siria. Se iniciará el 22 de enero y hasta ese momento se discutirá la composición de las delegaciones así como otros aspectos formales que son de gran trascendencia, como por ejemplo quiénes participarán.

El Gobierno sirio ha confirmado su presencia, aunque ha advertido que en ningún caso contempla negociar una trasferencia de poder, que es lo que exigen la oposición y los rebeldes armados, así como las potencias occidentales y regionales que les sustentan financiera y militarmente.

La convocatoria llega con retraso porque la oposición y los rebeldes no se han puesto de acuerdo al respecto, y ha sido necesaria una fuerte presión de Estados Unidos para proceder a la convocatoria. Es más, todavía no sabemos con exactitud quiénes acudirán. La división en las filas rebeldes es enorme, de ahí que haya fuerzas dispuestas a acudir y otras que ya han dicho que consideran irrelevante el encuentro.

Algunos analistas sugieren que de la conferencia no saldrá nada bueno, y lo más probable es que sea así. Es cierto que algunas voces, como Turquía e Irán, que están metidas hasta el cuello en el conflicto, han sugerido que se declare un alto el fuego temporal mientras duran las negociaciones, pero esta sugerencia parece estar fuera de la realidad y con toda seguridad caerá en saco roto.

Baste consignar que numerosas fuerzas rebeldes ya han indicado que la lucha no se va a detener ni un instante, con conferencia o sin conferencia, y cuando hablan así se ha de suponer que lo hacen con el visto bueno de sus patrones, principalmente de Arabia Saudí, Catar y Kuwait, lo que significa que la actividad rebelde también cuenta con el apoyo de las grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza.

No solo la lucha va a continuar durante las próximas semanas y meses, sino que lo más probable es que se intensifique a partir de ahora. La razón es bastante sencilla, pues las partes en conflicto quieren conquistar más territorio para contar con una posición más fuerte y sólida en Ginebra, puesto que piensan que así tendrán más capacidad para defender sus principios en una “mesa de negociaciones”.

Con un panorama tan sombrío, la actitud más razonable es pensar efectivamente que Ginebra-2 no conducirá a ninguna parte, máxime viendo que tanto el régimen del presidente Bashar al Assad como la oposición y los rebeldes no tienen la menor intención de poner fin a las hostilidades. Esto significa que este trágico conflicto que se inició en 2011 va continuar como hasta ahora, causando, de mil maneras distintas, un daño irreversible a la población civil.

Y desde luego, los países que suministran armas y dinero cuentan con muchas armas y dinero, de modo que no parece que el soporte militar y financiero vaya a detenerse en un futuro próximo. Más bien todo lo contrario.