Muere el General francés Aussaresses

Ahmed Chabi :

Jugó un papel importante en la guerra de independencia argelina, y fue perseguido por “apología de crímenes de guerra”
Jugó un papel importante en la guerra de independencia argelina, y fue perseguido por “apología de crímenes de guerra”

El General Aussaresses murió el pasado miércoles en una remota aldea en Francia a la edad de 95 años. Fue jefe de la inteligencia francesa durante la guerra de liberación argelina (1954-1962) y dirigió la represión del movimiento anti-colonialista, dictando numerosas ejecuciones sin juicio, además de ganarse la fama de torturador. Sus excesos no acabaron con su retirada y en 2001 le llevaron a ser perseguido judicialmente por “apología de crímenes de guerra”.

Su carrera militar colonial comenzó en Skikda (antes llamada Philippeville), donde empezó a ordenar fusilamientos sumarios. Tras este periodo Aussaresses fue llamado en 1957 a Argel para apoyar al general Massu. Allí mandó ejecutar a dos figuras emblemáticas del Frente de Liberación Nacional (FLN), el líder en la capital argelina, Larbi Ben M’hidi, y el abogado del movimiento, Ali Boumendjel. Sobre la ejecución del primero dijo: “Fue ahorcado de una manera que podría sugerir un suicidio”.

A pesar de ello, Aussaresses obtuvo muchos galones. “Tendría que haber dicho lo siento”, se lamentó Louisette Ighil Ahriz (uno de los líderes comprometidos en la lucha nacionalista argelina) al diario francés ‘Le Monde’ tras el anuncio de la muerte del General.

Hasta su último aliento, Aussaresses rehusó expresar remordimiento por las torturas que se produjeron bajo su mando. En su manual de Servicios Especiales en Argelia entre 1955 y 1957, que fue publicado en 2001, admitió que toleraba y consideraba legítima la tortura cuando era “recomendada por los políticos y se necesitaba con urgencia”. En otra ocasión fue mucho más explícito. “Era raro que los presos entrevistados por la noche se encontrarán con vida por la mañana, hablarán o no”. Sin embargo, sus actos parece que no le pasaron ninguna factura. “¿Si la tortura me supuso un problema? Tengo que decir que no. Me acostumbré a todo”, confesó tranquilamente.

Estas declaraciones levantaron una tormenta política y reacciones en cadena que salpicaron al ministro francés del Interior de la época, François Mitterrand, que apoyaba, según él, la aplicación de estas tácticas. Sus memorias, más allá de las confesiones, impuso el debate público en Francia sobre la cuestión de la tortura durante la guerra colonial en Argelia.