Los rebeldes sirios preparan Ginebra-2

Eugenio García Gascón :

La composición de la delegación opositora-rebelde es complicada puesto que en sus filas deberían estar representados un sinfín de grupos que operan en Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011.
La composición de la delegación opositora-rebelde es complicada puesto que en sus filas deberían estar representados un sinfín de grupos que operan en Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011.

Los preparativos para la conferencia Ginebra-2 siguen adelante de manera paralela a los intensos combates entre el ejército sirio y los rebeldes que tienen lugar por todas partes. La Conferencia debe celebrarse a mediados de enero aunque todavía no se sabe con exactitud si será en Ginebra o en algún otro lugar, como tampoco se conoce quiénes representarán a los rebeldes.

Los americanos han encargado a la Coalición opositora que se encargue de formar una lista de participantes, una lista de la que quedarán excluidos los dos principales grupos yihadistas, el Frente al Nusra y el Estado Islámico de Irak y Levante, ambos vinculados con Al Qaeda, si bien el último ha sido “disuelto” nominalmente por la dirección de Al Qaeda.

La composición de la delegación opositora-rebelde es complicada puesto que en sus filas deberían estar representados un sinfín de grupos que operan en Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011. Cada grupo tiene intereses distintos y lo único que comparten es el deseo de acabar con el régimen de Bashar al Assad.

Existe un agravante adicional, y es que la mayoría de los grupos cuentan con solventes patrones fuera del país, y esos patrones obran de acuerdo con intereses propios. Al fin y al cabo para eso invierten su dinero en armas y apoyo logístico, y lógicamente no todos los intereses de los patrones coinciden.

La Conferencia, si finalmente se celebra, será una especie de pantomima en la que los delegados se limitarán a reproducir verbalmente los intereses de sus respectivos patrones, de manera que hubiera sido mejor que a Ginebra acudieran los propios patrones para discutir entre ellos el escenario que desean después de la desaparición de Al Assad.

Algunos líderes rebeldes han indicado que han recibido garantías de Estados Unidos en el sentido de que el presidente Assad no formará parte del periodo de transición hacia la “democracia”, pero esta cuestión está en el aire ya que a día de hoy lo más probable es que el régimen se niegue a terminar de suicidarse. Esto significa que las posibilidades de alcanzar un acuerdo son remotas, al menos a corto y medio plazo.

Los americanos no han renunciado a exportar la “democracia” a Oriente Próximo al coste que sea, pese a las dramáticas experiencias que han vivido, y siguen viviendo, iraquíes y afganos, sin contar con lo que está ocurriendo en Egipto o Libia. Está resultando muy trágica esta idea que la actual Administración ha heredado de los ideólogos

neoconservadores del expresidente Bush, y que en el caso de Siria ya se ha cobrado más de 120.000 muertos y más de 12 millones de refugiados y desplazados.

Creer que de Ginebra-2 va a salir la “democracia” es pecar de ingenuidad y no conocer la realidad religiosa, social y económica de la región. No obstante, los americanos parecen determinados a seguir hacia delante cueste lo que cueste. Al fin y al cabo el grueso de los gastos que conlleva esa idea, a diferencia de lo que ocurrió en Iraq, sale de los países sunníes del Golfo Pérsico.