Marruecos se pone en pie por la victoria del Rajaa de Casablanca

Ouissal el Hajoui :

Una de las calles del barrio comercial Agdal, en Rabat, tras la victoria del Rajaa de Casablanca
Una de las calles del barrio comercial Agdal, en Rabat, tras la victoria del Rajaa de Casablanca

Marruecos acoge este año la Copa Mundial de Clubes, la competición más importante para los equipos locales. El mejor equipo marroquí, el Rajaa Casablanca, participó en el campeonato por ser Marruecos el país organizador. Todos los marroquíes apoyaron con ilusión al equipo casablanqués, quien para sorpresa de todos, ha llegado a la final después de ganar, nada más y nada menos que a un equipo brasileño, el equipo de Ronaldinho, el Atlético de Mineiro.
Siete y media de la tarde, Casablanca paralizada, su equipo va a jugar con uno de los equipos más grandes del fútbol internacional. Agadir, Rabat, Tánger…; todo Marruecos, asombrosamente unido por el eterno rival, el Rajaa. Marrakech, ciudad en la que se jugó el partido, preparada para disfrutar de un histórico partido, con ilusión de ganar, pero con realismo de que difícilmente un equipo marroquí podría desbancar a un equipo brasileño. Lo hizo, el Rajaa marcó tres goles al Atlético Mineiro. “Los brasileños atacaron durante todo el partido, pero se olvidaron de la defensa, y el Rajaa estuvo mejor que nunca”, comenta Nawfal eufórico desde un café de Agdal, en Rabat.
El primer gol impactó, la ambición creció entre todos los telespectadores y público, enseguida el gran temido, Ronaldinho empató con un espectacular saque de falta que acabó en un impecable gol. Y la suerte estuvo de la parte del equipo marroquí, el árbitro español pitó penalti, y el marcador se adelantó a favor del Rajaa. Pero no ha sido cuestión de suerte, en los últimos minutos del partido, llegó el tercero. Diez minutos después, acabó el partido y con él empezó la ilusión de todo un país por ganar una competición internacional, la ilusión de empezar a hacerse un hueco en el mundo del fútbol. “Nos hacía ilusión ver a Ronaldinho, al que siempre hemos seguido cuando jugaba en el Barcelona, compitiendo con un equipo marroquí y jugando en nuestra tierra”, comenta Youssef, a quien la victoria cogió por sorpresa.
El próximo fin de semana el Rajaa disputa la final de la Copa Mundial de Clubes con otro grande, el Bayer de Munich. Gane o no la final, los marroquíes, todos y de todas partes, han celebrado la llegada a la final como la misma victoria. Cánticos, banderas, cláxones… todos los marroquíes a pie de calle para celebrar la victoria. “Nunca pensé que iba a celebrar una victoria del Rajaa, es nuestro eterno rival, pero cuando se trata del prestigio de nuestro país, merece la pena”, explica Yousra, seguidora de F.A.R, equipo rabatí y enemigo del Rajaa.