HRW cuestiona el respeto de los derechos humanos en Marruecos

Clara García :

Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África de Human Right Watch.
Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África de Human Right Watch.

En su último informe sobre el respeto de los derechos humanos en el mundo, la ONG Human Right Watch (HRW) considera que Marruecos no ha cumplido, a lo largo de este año, todas sus promesas referentes a esta materia. Este año Marruecos ha impuesto una política de inmigración para evitar la violación de los derechos humanos de este colectivo, asimismo, están en gesta las leyes que abrogan el matrimonio de un menor tras sufrir una violación -ya aprobada esta semana-, y la ley que criminaliza el acoso contra las mujeres. Sin embargo, según la ONG americana, también se ha encarcelado de forma injusta, la policía ha disuelto manifestaciones con violencia y se ha reprimido a los activistas que han reclamado la autodeterminación del Sáhara.

“De cara a los derechos humanos, Marruecos es como una gran obra de construcción donde las autoridades anuncian grandes proyectos con mucha fanfarria, pero luego se estancan para terminar los cimientos”, declaró Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África de HRW. El anuncio de tal obra se produjo hace más de dos años, con la reforma de la Constitución. Sin embargo, según HRW, en su intento de reformar el sistema judicial, clave en la lucha por la igualdad, libertad y respeto de todos los ciudadanos, lo único que se ha conseguido hasta ahora han sido las recomendaciones de una alta comisión. Ello muestra por tanto, según la ONG, que en Marruecos sobran promesas y faltan actos.

La encarcelación del periodista Ali Anouzla, director del portal Lakome, volvió a levantar la crítica contra Marruecos y su falta de libertad de expresión. ¨Las penas de prisión por delitos de expresión permanecen en el Código de la Prensa, a pesar de la promesa que emitiera el ministro de Comunicaciones, hace dos años, de que trataría de eliminarlas¨, critica HRW. Cierto es, que en el caso de Anouzla prevaleció la crítica internacional, y en seguida quedó puesto en libertad.

Continúa siendo complicado controlar en Marruecos la explotación laboral en el caso de empleadas domésticas, sobre todo, cuando estas son menores. La violencia contra las mismas ha alertado a muchas ONGs. Bien es cierto que si hace unos años la Justicia castigaba levemente a los que maltrataban, abusaban e incluso asesinaban a estas empleadas del hogar, hoy Marruecos es noticia por hacer más severas sus condenas contra estos criminales. A 20 años de cárcel ha sido condenada esta misma semana una mujer que maltrató hasta la muerte a su empleada.

HRW reconoce la voluntad de Marruecos por el cambio, admite un significante mejora en 2013, cuando los marroquíes han podido salir a la calle a protestar por temas antes impensables. Pero lamenta que continúe habiendo temas tabú en esta sociedad y que se detenga y condene a ciudadanos por sus opiniones sin apenas pruebas. La ONG aprovecha este informe, en el que ha analizado los derechos humanos en más de 90 países para recomendar a Marruecos mantener las promesas que se hizo en 2013 para acabar con los juicios militares de civiles y reformar el sistema de revisión de las solicitudes de asilo. ¨Las autoridades también deberían asegurarse de que se aprueben leyes para otorgar peso legal a los derechos constitucionales. Esto incluye el artículo 133 de la Constitución, que concede el derecho a cualquier persona que comparezca ante un tribunal marroquí a impugnar la constitucionalidad de las leyes que los funcionarios están aplicando en su caso¨, añade HRW en la 24 edición de su Informe Mundial.