Los rebeldes de Sudán del Sur arrecian la lucha

Dunia Benjadra:

Grupos armados afianzan su control sobre zonas de Sudán del Sur
Grupos armados afianzan su control sobre zonas de Sudán del Sur

Sudan del Sur no descansa. Desde su creación como Estado independiente vive en continúa convulsión. A pesar del último alto el fuego firmado entre las delegaciones oficiales de ambas partes en este conflicto, ciertos movimientos rebeldes todavía buscan la confrontación.
Es el caso del Ejército Blanco, una milicia formada originalmente por ladrones de ganado, el principal grupo rebelde que lleva combatiendo a las tropas leales al Gobierno las últimas semanas en la región de Lakien.
“Son jóvenes, educados en la batalla, de aire arrogante y principalmente de la etnia Nuers, enfrentada a los Dinka, a la que pertenece el presidente Salva Kiir”, los describe el corresponsal de la BBC para Sudán del Sur, Mark Lowen.
“El Ejército Blanco se formó porque el presidente está asesinando a nuestros ancianos, mujeres y niños”, dice uno de los combatientes entrevistados por Lowen, Taban Sayif, de 28 años y que porta una AK- 47 que dice haber robado a soldados del Gobierno.
“Queremos derrocar al Gobierno porque Salva Kiir es un dictador”. Es la opinión del gobernador local Tut Ismail Billiu, quién propone a Riek Machar de su misma etnia Nuer y ex vicepresidente como nuevo líder del país.
De hecho, el último repunte del conflicto de Sudán del Sur fue provocado por una batalla política entre los dos mandatarios que pronto derivó en matanzas étnicas.
Hasta el momento se calculan que 10.000 personas han muerto y hay más de medio millón de desplazados.
Muchos de los heridos van a una clínica de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). La Coordinadora del proyecto, Angie Carrascal, señala que los pacientes se han triplicado desde que comenzó el conflicto. “Al principio no teníamos ninguna necesidad de instalaciones quirúrgicas, pero ahora tenemos entre 10 y 12 casos diarios por heridas de bala, principalmente”, señala Carrascal, que dice que se sienten abrumados.
“Sabemos que la gente está muriendo, pero necesitamos un cambio”, se excusa el alcalde Billiu. Y añade: “Creemos que podemos ganar esta lucha. Vamos a marchar en la capital, Juba, y deshacernos del presidente”.