España, a la búsqueda continua de soluciones para el tránsito de porteadores marroquíes

  • La última medida ha sido la entrada en vigor, hoy, de una tarjeta para limitar el paso a 4.000 personas

Tamara Crespo./ La Delegación del Gobierno en Ceuta, en colaboración con el Gobierno de la Ciudad Autónoma, ha comenzado a aplicar hoy un nuevo sistema de tarjetas para limitar a 4.000 la entrada de porteadores por el paso fronterizo habilitado para tal fin el pasado 27 de febrero, Tarajal II. Este es el volumen de personas con bultos que se calcula pueden absorber los polígonos comerciales del Tarajal (que son 4) y la propia frontera, junto a la que se sitúan estos. Las tarjetas se reparten a la entrada por parte de los miembros de la seguridad privada (contratada por el Organismo Autónomo de Servicios Tributarios, dependiente del Gobierno de Ceuta) y se recogen a la salida, y está previsto renovarlas con regularidad para evitar los previsibles fraudes.

Esta es la enésima de las medidas adoptadas por las autoridades españolas para tratar de ordenar el paso de los miles de marroquíes que a diario cruzan la frontera cargados con bultos para su venta en Marruecos. Con la última gran decisión, la apertura del Tarajal II, se estableció también una limitación en las dimensiones de los bultos. Por otra parte, la Delegación ha exigido a los comerciantes de los polígonos la presentación de un plan de seguridad propio para regular y controlar el tránsito entre las naves y sus aledaños, donde también se producen aglomeraciones. De hecho, en 2009, dos mujeres marroquíes murieron aplastadas en una escalera de uno de los polígonos, el de la Chimenea. Hasta el cierre del Biutz era la Unidad de Intervención Policial (UIP) del Cuerpo Nacional de Policía la que se hacía cargo de la seguridad en la zona, «con la excusa de que el paso fronterizo estaba dentro de ese polígono», señalan responsables de la administración del Estado.

A la enorme presión que soporta la frontera, se suma el problema de las «mafias» que operan a uno y otro lado de la frontera y que se lucran con este tránsito de mercancías, por el que los porteadores apenas obtienen unos pocos dírhams (moneda marroquí) y que, entre otras cosas, generan algaradas y manifestaciones a uno y otro lado cuando, como ocurrió ayer, cuando la policía marroquí detuvo a una decena de personas que al parecer intentaron penetrar a la fuerza en un almacén de aduana con mercancía requisada. Con las tarjetas se ha buscado también, de hecho, acabar con un nuevo negocio clandestino, el de quienes comenzaron a cobrar a los porteadores por pernoctar en Ceuta -unos 5 euros-. Cada mañana, sin que Marruecos hubiera abierto aún las puertas de su frontera a los porteadores, la policía española se encontraba en su lado «entre ochocientas y mil personas» haciendo ya cola con los bultos.

Este masivo y «atípico» tránsito internacional de personas y mercancías que es, por un lado, fruto de la falta de reconocimiento del país vecino de la soberanía española de Ceuta y Melilla, y por otro, consecuencia de la llamada «excepción» del tratado de Schengen, que permite a personas residentes en la provincia de Tetuán pasar la frontera sin visado, sólo con su pasaporte. En el caso de la frontera con Marruecos, que registra una de las mayores diferencias de renta per cápita del mundo, esta excepción y la falta de una aduana comercial han generado un «efecto llamada» de marroquíes que se han asentado en la zona de Tetuán, un fenómeno que, según las autoridades españolas, viene registrándose desde hace unos 15 años. «Ceuta no puede tener una frontera para un millón de habitantes que hay ya en Tetuán», reconocen esas mismas fuentes, quienes apuntan que las poblaciones cercanas, Castillejos y Rincón (Fnideq y Mdiq para los marroquíes) han crecido «de forma brutal» hasta alcanzar los 100.000 residentes cada una. En el caso de Beliones (la población marroquí situada en el otro extremo de la frontera ceutí y que era un pequeño pueblo costero de unos 2.000 habitantes, se calcula que ahora viven más de 20.000 personas. El paso en ese lado se cerró de hecho en 2002 por los incidentes y las avalanchas crecientes, que llegaron incluso a dejar a algunos heridos entre los guardias civiles encargados de su custodia.

Petición para renegociar la excepción del visado Schengen

En el discurso pronunciado en la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta el pasado 10 de octubre, con motivo de la celebración del Día del Pilar, el delegado del Gobierno en Ceuta, Nicolás Fernández Cucurull, destacó que la declaración establecida en 1993 con la adhesión de España al Tratado de Schegen para las ciudades de Ceuta y Melilla y las provincias limítrofes de Tetuán y Nador decía literalmente que la exención de visado se aplicaría «en materia de pequeño tráfico fronterizo», lo que de ningún modo es aplicable a la situación actual con el crecimiento de la población en estas provincias marroquíes que lindan con las fronteras españolas. Además de la reforma de las infraestructuras que estaba en marcha en esa fecha (la apertura del Tarajal II), el delegado señalaba la necesidad de «adaptar la normativa a la situación actual, para la que no fue pensada», algo que requiere, dijo, de una «negociación internacional».

A día de hoy se calcula que son entre más de 6.000 las personas que acceden a diario a Ceuta para pasar con mercancía a Marruecos (muchas lo hacen varias veces, todas las que pueden para ganar algo más de dinero porque cobran por paquete transportado). Hasta la apertura del Tarajal II se repartían entre el paso fronterizo propiamente dicho, para peatones y vehículos, y el del Biutz, que se abrió en 2007 en una antigua zona de paso existente (un puente sobre un arroyo) antes de que se levantara la valla fronteriza. El Biutz se quedó pequeño y además, estaba alejado del paso del Tarajal y dentro de un polígono comercial, por lo que se decidió sustituirlo por el Tarajal II. «No es cierto, como se está diciendo que el Tarajal II haya tenido un efecto llamada, sino que ha obligado a pasar a todos los que pretenden hacerlo con bultos, por un solo punto; antes pasaban unos 1.500 por el Biutz (y en los primeros días, también por el Tarajal II) y el resto lo hacía por la frontera normal», argumentan desde España, cuyas autoridades reconocen también que aunque pueda haber voluntad de colaboración, las fuerzas de seguridad marroquíes se encuentran igualmente «superadas» por esta avalancha diaria, que no son capaces de controlar. En ocasiones, los porteadores se lanzaban en masa y a la carrera hacia la frontera, como se ha visto en los últimos meses en videos grabados y difundidos, eso sí, desde el lado español, porque de Marruecos no hay información oficial ni imágenes. En Ceuta no se tenía a día de hoy de hecho ni siquiera confirmación oficial por parte de Marruecos de la muerte este domingo en un hospital de Tetuán de una joven porteadora afectada por un aplastamiento el jueves por la mañana en el lado marroquí, «para ellos, no ha existido el suceso», lamentaban desde el lado español de la frontera.

Foto: Fidel Raso (Archivo). Un policía ayuda a una porteadora en el Tarajal.

 

Tarjeta para el paso de porteadores por el Tarajal II.
Tarajal, un policía ayuda a una porteadora. Foto: Fidel Raso (archivo).