Ochenta mil frente a un millón, Ceuta no debería jugar a ser Esparta

Fidel Raso./ La desgraciada muerte de una porteadora transfronteriza en el lado de Marruecos saca a la luz un variado registro mediático nada sorprendente por conocido, aunque sí por su estridencia en algunas cosas que no lo requieren. Pero lleva años así. La sinfonía, informativamente chirriante de la frontera de Ceuta, es un lugar estupendo donde la libertad de expresión es muy curiosa. Un sitio propicio, también, para la manipulación visual o con caracteres tipográficos. Un escenario con mafias, comerciales por supuesto, que se mueven entre los resquicios de la ley penal y la deontología profesional del periodista. Que viene a ser lo mismo. Francamente aquello es un vivero de intereses, con dinero de por medio, que no siempre es por los bultos.

El primer responsable, en orden cronológico, de todo aquel desaguisado es la Ciudad Autónoma o Ayuntamiento de Ceuta. Las naves se encuentran donde se encuentran por alguien que en su momento tomó la decisión y la firmó. Antes eran tres parcelas en las que se ubicaban una fábrica de cerámica, otra de cerveza y una empresa eléctrica (Endesa), esta última de carácter público y cuyo suelo fue vendido a la Ciudad Autónoma por el precio simbólico de una peseta. Esa zona se calificó como suelo industrial dentro del PGOU de 1992. Así pues el descontrol se ha ido extendiendo tanto en superficie como en participación del Estado, llegando a tener una dimensión internacional que acaba especulando con el Sáhara, Francia o la Casa Blanca pasando por el islote de Perejil. No me parece justo echar la culpa al último que llega para ayudar o ya estaba allí con otras funciones específicas (Policía y Guardia Civil). Administración del Estado, vamos.

Volviendo al principio, resultan muy interesantes las lecturas que pueden hacerse sobre la información que se publica del lugar y de los hechos. Personalmente creo que Madrid debería ya, de una vez, dejar de recoger el balón dentro de su portería, porque le están metiendo goles con la mano y sin árbitro. Francamente, goles de risa. En ese encuentro mediático Madrid-Rabat la goleada a favor de los magrebíes es escandalosa. Incluso algunos parece que juegan a pasar la pelota al equipo contrario. La muerte de la última porteadora “en Ceuta”, como se ha publicado en España, como poco no es correcta. El drama humano debe ser visualizado, sin duda, pero se explica mejor si indagamos en el “por qué” y no se deja en la superficialidad de un “qué”. Un millón de personas habitan en Tetuán (Marruecos), y creciendo. ¿Cuántos habitantes tiene Ceuta (España)? Pues creo que ochenta mil, y desde el Foso navegable hasta el monte Hacho muchos menos. Ceuta no debería jugar a ser Esparta.

Un Guardia Civil, en una zona de avalancha. Foto: Fidel Raso (archivo)

Un comentario sobre “Ochenta mil frente a un millón, Ceuta no debería jugar a ser Esparta

  • el 28/03/2017 a las 23:53
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    Presumo que Fidel Raso cuando haya visto su artículo impreso negro sobre blanco se habrá arrepentido de no haber revisado el primer párrafo antes de darle a la tecla “intro”. Tal cual está escrito ese párrafo se ve con claridad que chirría, va de pegote y, sin paliativos, sobra. El artículo no es lo mejor que ha escrito Fidel, los he leído mejores. Cuando escribió este, quizá no estaba en su mejor momento. En fin, podría haber sacado mejor rendimiento a las avalanchas que se producen a diario en el Tarajal, pero no le ha salido. Otra vez será. Fidel Raso lleva mucho tiempo en esta lides y seguro que el próximo artículo se toma el desquite. Un saludo.

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