Marruecos: un gobierno continuista

Tetuán / J.L. Navazo

Mientras en Tetuán, la histórica capital del Protectorado español, el Colegio “Jacinto Benavente” se aprestaba a celebrar el 5 de abril su 50 Aniversario fundacional, a mediodía en el Palacio Real de Rabat se presentaba, bajo la presidencia del Rey Mohamed VI y la atenta mirada del jovencísimo Príncipe heredero, Mulay Hassán, el nuevo Gobierno de Su Majestad, formado en un tiempo récord por el doctor Saâd Eddine El Othmani con 25 ministros y 13 secretarios de Estado, salidos de la mayoría política resultante de las últimas elecciones (menos el PAM y el Istiqlal de la oposición) más algunas caras oficialmente sin adscripción política pero claramente vinculados al Majzén. A Palacio en román paladino

Si esbozando un primer análisis algo puede destacarse, a juicio de este veterano escribano del limes sería lo siguiente:

Primero la continuidad a doble banda, pues repiten no solo un buen puñado de ministros de los gobiernos Benkirán (I y II), tanto del Partido de la Justica y el Desarrollo (PJD) como del Partido del Progreso y el Socialismo (los excomunistas del PPS con Nabil Benabdellah) y el Movimiento Popular (MP), con Hassad, además de otras personalidades con notable experiencia en diferentes rangos de la administración como es el caso entre otros de un veterano del RNI, Rachid Talbi Alami, ex ministro, ex presidente de la región Tánger-Tetuán y ex alcalde de Tetuán.

Segundo la, al menos aparente, pérdida de influencia del PJD en carteras de peso en beneficio fundamentalmente del RNI (Encuentro Nacional de Independientes), que se lleva con sus  37 escaños (de un total de 395) cuatro ministerios de lo más jugoso en el amplio sentido de la palabra. No deja de llamar la atención que al millonario patrón del partido, Ajannouch, con importantes intereses económicos en el sector pesquero, le caiga en suerte precisamente el ministerio de Agricultura y Pesca. Si bien Mustafá Ramid, hombre fuerte y carismático del PJD, se coloca como ministro de Estado, pierde la importante cartera de Justicia llevándose con él, eso sí, la patata caliente de los Derechos Humanos. Algo que en principio no tiene sentido y sí mucho cálculo político.

El PJD, al frente del gobierno con El Othmani, vuelve a situar a Mustafa Ramid, Aziz Rebbah, Lahcen Daudi, Mohamed Najib Boulif, Abdelkader Amara, Mustafa El Jalfi que sigue de portavoz y las ministras Bassima Hakkaoui y Jamila Mussali, ésta hispanófona. También coloca al sindicalista del partido con su Unión Nacional de Trabajadores Marroquíes (UNTM) y próximo del secretario general, Mohamed Yatim y otra mujer, Nuzha Ouafi. En cierto sentido parece como si con una mano el cesado Abdelilah Benkirán hubiera recolocado a sus antiguos ministros, además de su fiel Yatim, mientras que con la otra sus fieles copan también la comisión preparatoria del próximo congreso del partido, que trae su cola, previsto para el mes de julio.

Por lo demás el partido de la Rosa (Unión Socialista de Fuerzas Populares, USFP) tampoco puede quejarse pues, tras romper la línea roja del PJD llevándose por delante con impulso soberano a Benkirán y su digamos “No es no”, obtiene dos ministerios y una secretaría de Estado.  También pueden darse por satisfechos los harakíes, berberistas oficiales, del Movimiento Popular (MP) y otro partido de la Administración, la Unión Constitucional (UC).

Los fieles hombres del Majzén llevan las riendas de dos ministerios de soberanía: Nasser Bourita, Asuntos Exteriores y Cooperación y Abdeluafid Laftit, Interior. La nominación de Laftit debe haber dejado un amargo sabor en las ya inquietas filas del PJD, pues en sus tiempos el actual hombre fuerte de la Seguridad mantuvo una tensa relación con los islamistas parlamentarios del partido del Candil cuando estaba al frente, como wali (gobernador), de Rabat-Salé-Kenitra. Además, el sufí Ahmed Toufik sigue llevando las riendas de otro ministerio clave en el país, el de Asuntos Islámicos y Habús.

Un “ministrable” que se cayó del gobierno pese a estar en todas las quinielas fue El Yaacobi, el super wali de la nueva región Tánger-Tetuán-Alhucemas y gobernador de la prefectura Tánger-Assilah. Y tiene sus por qués. Buen conocedor de los entresijos regionales, eficaz administrador y sin complejos a la hora de ejercer la autoridad, diría que sus servicios al Estado son de más valía en su actual puesto que en el gobierno. Si en un insólito gesto acudía presto el pasado fin de semana al convulso Rif, intentando apaciguar los ánimos en Alhucemas y su entorno donde los altivos rifeños, hartos de humillaciones y excesos no dejan de echarse pacíficamente a la calle (habría que ver quién está detrás de ciertos actos violentos), puede encontrarse con otro frente abierto en Tetuán pues una avariciosa y caciquil política de expropiaciones en la cuenca de terrenos en la cuenca del río Martil, desde la romana Tamuda, está llevando a la ciudadanía afectada a movilizaciones de diferente signo: desde manifestaciones, a recogidas de firmas (ya van nueve mil) y cartas dirigidas, entre otras autoridades, al anterior Jefe de Gobierno, quien por cierto ha dado la callada por respuesta. La frustración y la rabia contenida están por desbordarse. El Yaacobi tiene trabajo en el norte y debe hilar fino rápidamente.

En España, anteayer miércoles 4 atracaba en el puerto de Barcelona en visita de cortesía la fragata tipo SIGMA de la Marina Real marroquí Tarik Ibn Ziyad (de hecho una corbeta reforzada), así bautizada en honor del conquistador beréber del reino visigodo de España en el 711 de la Era Común, mientras que en Ceuta, el vehículo antidisturbios con cañón de agua de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de cuya arribada dio la exclusiva CORREO DIPLOMÁTICO y que tanta expectativa levantó, en menos de 48 horas y en un extrañó movimiento volvía grupas por así decirlo y se daba el piro cruzando en sentido inverso el Estrecho sin decir ni esta boca es mía. Oficialmente dicen que por falta de operatividad. Ya. Cochina y cobarde mentira.

Volviendo al Gobierno del vecino país, pues nada: “Marhaba” (Bienvenido).

Haya salud.

Visto.