Irán 2017, conservadores contra aperturistas (otra vez)

Redacción./ Irán elige hoy a su presidente por los próximos cuatro años.  Una cita electoral a la que están llamados a las urnas más de 56 millones de votantes y en la que se debate la continuidad del moderado Hassan Rouhani, el actual jefe de gobierno, o el retorno al ala más conservadora personificada en el clérigo Ebrahim Raisí. Una votaciones en las que los ciudadanos persas miran mucho el bolsillo – la crisis económica ha ocupado la mayor parte de los discursos – y también a los Estados Unidos de Donald Trump, que echó por tierra el acuerdo nuclear de su predecesor Barack Obama.
Turbante blanco contra turbante negro

Cuando el Consejo de Guardianes de la Revolución aceptó las seis candidaturas – en Irán no existen partidos políticos como tal, sino que son grupos de personas que se organizan en torno a un contendiente – los medios de comunicación y la opinión pública internacionales les dividieron en moderados y conservadores.

Rohaní, junto a su vicepresidente Eshaq Jahangirí (se retiró y dio su apoyo al primero) y el exministro de Industria Mostafa Hashemitaba, pertenecen al ala más aperturista de la política iraní. Frente a ellos, el ala conservadora formada por Raisí, el exministro de Cultura, Mostafa Mirsalim, o el alcalde de Teherán, Mohamed Baqer Qalibaf (abandonó en favor de Raisí).

Unas diferencias que se han evidencia en el color de los turbantes de los principales candidatos de cada facción, ambos hoyatoleslam, el puesto más alto en la jerarquía chií después del de ayatolá.  Raisí, al igual que el líder supremo Alí Jamenei, porta el turbante negro de los descendientes de Alí; mientras que el actual presidente lleva un tocado blanco.

Fuera se habían quedado otros candidatos como el expresidente y ultranacionalista, Mahmud Ahmadineyad. El Consejo de Guardianes de la Revolución – un órgano de doce miembros designado por el Líder Supremo y que también dirige la Guardia Revolucionaria o Pasdaran – no aceptó a ninguna candidata para los comicios, aunque las mujeres tengan derecho a voto desde tiempos del sha Reza Pahlevi.

 

Los principales candidatos a la presidencia de la República Islámica de Irán: el conservador Ebrahim Raisí y el moderado Hasán Rouhaní. Foto: Wikimedia.

 

La corrupción entra en campaña

Más allá de las preferencias personales o las ideologías, la economía se ha convertido en el gran tema de conversación de estas elecciones. En un país fuertemente dependiente de las exportaciones del petróleo, con un sector servicios débil y poco tecnificado y una inflación que ya superaba el 15% en 2015, los ciudadanos iraníes han visto reducido su poder adquisitivo y mermadas sus posibilidades de medrar.

El levantamiento de las sanciones, además, no se ha notado en el día a día de los iraníes. Doing Bussiness, el indicador del Banco Mundial sobre la facilidad para hacer negocios en un país, ha bajado en tres puestos a la República Islámica respecto a 2016 y la sitúa la posición 120º de 190 estados. Un hecho que los conservadores han aprovechado para criticar a Rohaní.

Vinculada a la situación anterior, la corrupción entró con fuerza en campaña. De los tres debates a seis que mantuvieron los candidatos, en el último se vio un cruce de acusaciones por supuestos casos de corrupción en el que el ‘y tú más’ brilló frente a criterios más racionales. Asimismo, todos los contendientes prometieron crear miles de puestos de trabajo sin explicar cómo iban a hacerlo o de dónde iban a sacar los fondos.

El día después

 

Los más de 63.000 colegios electorales abrieron sus puertas a las 5 de la mañana de hoy (hora española) y se han informado de colas en los centros de las principales ciudades del país. Los dos principales candidatos y el líder supremo, Ali Jamenei, depositaron su voto a primera hora. Jamenei que calificó estos comicios de “sumamente importantes” porque “el destino del país están en manos del pueblo”, informa EFE.

No obstante, la avanzada edad del ayatolá supone una incógnita para el futuro del país. El líder supremo dirige la política exterior del gigante persa y designa los puestos clave en los órganos islámicos como el Consejo de Guardianes. De hecho, Ebrahim Raisí es un firme candidato a sucederle, por lo que puede que estas elecciones sirvan como primera vuelta para el clérigo del turbante negro.

Iraníes pasan frente a un cartel con los candidatos a las elecciones parlamentarias iraníes de 2012. Foto: Abedin Taherkenareh (EFE/EPA)