El Estado del alcalde: Ceuta, municipalmente “atípica”

Fidel Raso/7º de Michigan./El ministro de Justicia español, Rafael Catalá, entraba el pasado viernes 28 al ayuntamiento de Ceuta para una reunión institucional con motivo de unas Jornadas sobre la Justicia y salía abucheado por una concentración de 600 personas que se agrupaban como “Damnificados por la situación de la frontera”. Una concentración ruidosa y que amenazaba a futuro con convertirse en revuelta. Algo así como si volviera el Sacro Imperio Germánico a la Alemania de Merkel, el republicano Cromwell a la Gran Bretaña de Isabel II  o Luis IVX a la Francia de Miterrand. “Es la primera vez en la historia” decían los concentrados.  La Primavera económica ceutí, en cualquier caso.

Pero esa Ceuta que abuchea en 2017 a sus ministros de Madrid también aclama a su alcalde-presidente cuando camina por salones de hotel y paseos preestablecidos  con motivo de aniversarios diversos relacionados con su mandato político. Así se ha dejado escrito tal explosión de adhesión: “A los gritos de ‘Presidente, Presidente’, Vivas intentaba avanzar, pero le resultaba difícil” (2011). Ya, pero es que lo que no se ha dicho ahora es que empresarios de “la frontera” ya estaban en 2007 hasta las narices de la falta de gestión eficaz de la Ciudad en el polígono fronterizo. Aquellas naves era un escenario de caos total. Un caos producto de falta de gestión eficaz privada. Hasta el extremo de que quienes estaban hace días en la calle abucheando al ministro también lo hacían en 2008 cuando el presidente de la asociación  de los comerciantes, Mohamed Amed, pedía al alcalde-presidente Juan Vivas que dejase de “engañar” a la vez que anunciaba movilizaciones para “reivindicar limpieza y seguridad para los polígonos”.

Muchos se podrán preguntar cómo es posible que los empresarios situados en una de las fronteras más sensibles de Europa y que se encuentra bajo especial vigilancia antiterrorista en su grado máximo, salgan a la calle a abuchear al ministro de Justicia. Será porque los productos de venta son de primera necesidad: Dodotis, ‘Acuarius’, jabón de lavar, mantas, y otras cosas que no se ven porque van empaquetadas y pueden pasar lo que quieran.

Así, con una Ceuta colapsada por tierra, mar (precios muy caros) y a veces por aire (falta de helicóptero), el ceutí, que es español desde 1640 gracias su fidelidad a la corona de Castilla, se encuentra con el corazón partido por las circunstancias actuales: su amor a la Legión y la difícil convivencia de su frontera con Marruecos, por donde tiene que dejar pasar “fluidamente” tanto a personas como productos de limpieza domésticos e incluso vehículos sin seguro ni ITV que entran en Ceuta desde el país magrebí y además evitar que entren en España los terroristas de Al Qaeda y la madre que los parió.

Pero los manifestantes tiene la solución, y es la teoría económica del empresario Bentolila, explicada por él mismo a los manifestantes de la siguiente manera: “Nuestros antepasados han sido comerciantes en unas circunstancias políticas y sociales desastrosas en la guerra del Sahara, en la nefasta guerra civil española, en la posguerra, en la Segunda Guerra Mundial cuando había hambre, escasez, racionamiento y las circunstancias en toda España eran fatales. En Ceuta, gracias a su carácter comercial estos efectos se pudieron superar y salir adelante desde las pequeñas tiendas o negocios hasta los más grandes. Todos y cada uno de ellos se encuentran hoy representados en la moderna Ceuta del siglo XXI”.

Como se ve, una teoría económica que se podría unir a las de Adam Smith el de “las riquezas de las naciones”, Keynes (teoría general de la ocupación, el interés y el dinero) o Galbraith (la sociedad opulenta). Personajes sin importancia que se dedicaron a pensar en economía dentro de los mejores foros del mundo.

Pero, tengo una duda (quizás resuelta): ¿Por qué los comerciantes ceutíes dejaron de mirar como clientes, sobre los años noventa, a los españoles peninsulares y les dieron el cambiazo por los marroquíes del otro lado de la frontera? También tenemos el disparate de querer abrir Benzú como nuevo paso fronterizo, o el enigma de la avería de la báscula del puerto ceutí que no puede pesar los camiones que entran. Las cosas pequeñas importan, y detrás de esas pequeñas cosas hay hombres importantes que guían a las masas.

Avalancha de porteadores hacia Marruecos controlada por el Cuerpo Nacional de Policía. Foto: Fidel Raso

Un comentario sobre “El Estado del alcalde: Ceuta, municipalmente “atípica”

  • el 05/06/2017 a las 10:28
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    Pues si amigo ,creo que tienes toda la razón ,como siempre se antepone la comodidad o el bienestar economico personal comerciantes y que en muchos casos no se sabe que comercian ,a los problemas políticos sociales del resto de los ceutíes
    Mientras se ganen billetes todo vale en Ceuta

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