Javier Galván: “La pérdida de influencia del español en el norte de Marruecos es sangrante”

JL Navazo/ Rabat./ Javier Galván Guijo (Madrid, 1956) ha diseñado numerosas construcciones de nueva planta en cuatro continentes. Experto en patrimonio de origen español en Ultramar, dirige desde noviembre de 2014 los seis Institutos Cervantes de Marruecos (Rabat, Casablanca, Tánger, Tetuán, Marrakech y Fez) y sus extensiones operativas (Alhucemas, Chauen, Larache, Mequinez, Agadir y Nador, esta última con la actividad paralizada por un cambio de sede). Cercano y distendido recibe a CORREO DIPLOMÁTICO en su despacho rabatí, un edificio estratégicamente situado en el centro de la capital a mitad de camino del Parlamento y la catedral de San Pedro. Arquitecto de profesión y viajero impenitente, asegura que un encuentro “con el Cervantes en Filipinas” le cambió la vida, hasta el punto de dirigir otros centros Cervantes antes de recalar en Marruecos. Abierto y locuaz, de sólida formación académica, rápido y extenso en las respuestas, une a su espontánea impronta hispánica una mente cartesiana, no huyendo de la autocrítica. En sus palabras, “el Cervantes es el catalizador cultural del conocimiento mutuo entre España y Marruecos”.

JLN: Más de una vez he dicho que España nunca ha tenido ni política de Estado ni agenda mediática en África.

JG: La realidad es que, en líneas generales, territorios con una honda raíz hispana pierden influencia cultural. ¡En eso los españoles somos buenísimos! Eso pasó primero en Filipinas, donde el español se está recuperando gracias al Cervantes y vemos que todos estos territorios que una vez fueron españoles en el pasado pasa lo mismo, como en Guinea Ecuatorial. En Marruecos veo lo que apuntabas, como Tetuán, Alhucemas o Nador pierden a marchas forzadas su influencia española.

Luego está el Sáhara Occidental, administrado por Marruecos, donde es delirante lo que ocurre en El Aiuún. Sigue existiendo nominalmente un colegio español atendido por dos profesores y en el que los niños sólo pueden estudiar la Primaria. Si un padre quiere que sus hijos sigan estudiando la Secundaria en español, tiene que trasladarlo a Rabat o a Canarias. Los franceses, por su parte, ya han abierto su liceo, están funcionado a pleno rendimiento y van a abrir un segundo centro. Nosotros evidentemente no vamos a volver a colonizar Filipinas, el Sáhara o el norte de Marruecos, pero ¿por qué vamos a perder nuestra influencia en favor de otra potencia? El hecho es que el español está reculando en la sociedad marroquí , algo que también se ve en el número de matrículas de nuestros centros. Nos hace falta un plan de choque cultural: el español es una lengua muy dinámica y en clara expansión.

Foto: Fernando Sanz

JLN: Me da la impresión de que Francia, país que siempre ha tenido claro lo que quiere y además sabe hacerlo, nos está comiendo y con apetito la ‘tostada cultural’ en el norte. Ahora París tiene un gran despliegue en Tetuán y pasa algo parecido con Alhucemas, la antigua Villa Sanjurjo fundada por España. Llama la atención que sólo tengamos una extensión cultural allí…

JG: Lo que ocurre es que Francia, como también Alemania y Reino Unido, están en otra onda porque tienen un proyecto de Estado que está formulado desde hace muchos años y que han sabido ir adecuando al paso del tiempo y la circunstancias. Nosotros, siento reconocerlo, no tenemos un proyecto claro. Tenemos una cultura fantástica de primerísimo nivel, con unos artistas y creadores extraordinarios, pero no hay ese proyecto de Estado con unos objetivos y estrategias bien definidas. Hay una serie de agencias públicas que trabajan para el apoyo de la cultura en el exterior, pero en muchos momentos no entendemos por qué tiene que haber tantos actores cuya financiación sale del mismo dinero público. A veces eso provoca unas complicaciones administrativas absurdas: que el presupuesto esté en una agencia y lo ejecute otra, con trasvases internos de dinero, eso a veces nos genera disfunciones como la demora en el pago de los artistas, entre otras. Nos falta pragmatismo, tal vez. Nuestros cursos son importantes, pero tal vez nos falta estar más pegados a la tierra. Por ejemplo, atender a los profesores marroquíes que enseñan español.

En esta aproximación sobre el terreno, el Instituto Cervantes organizó en Rabat el I CELEM (Congreso del Español como Lengua Extranjera en el Magreb) en diciembre de 2015, siguiendo lo pasos de la experiencia en Asia-Pacífico. El encuentro, que congregó a todos los sectores y profesionales interesados de Marruecos, Túnez, Argelia y Mauritania, resultó todo un éxito y volverá a repetirse en diciembre de este año en Casablanca. Sin embargo, Galván considera que ‘el Cervantes’ tiene que ir más allá y superar “la cultura-escaparate”.

JLN: ¿Qué hace falta para que el proyecto del Cervantes avance en Marruecos?

JG: Yo creo que hay un componente arabo-bereber de nuestra identidad que pesa mucho y en él prima el individualismo, nota dominante de lo bereber. En España, pese a que empezamos a triunfar en el año 92 en los deportes en equipo, lo nuestro en realidad han sido siempre las gestas individuales, como Bahamonde, Santana y ahora Nadal. Es muy evidente el tan socorrido “es mi proyecto”, para lo bueno y para lo malo. Incluso la proyección de la cultura oficial en el exterior peca de ello, siendo en parte una cultura ‘de escaparate’. Tenemos una cultura muy potente, de artistas, de creadores… Muchos de nuestros gestores, he de decirlo, siguen trabajando así. A la hora de un concierto de flamenco, o cuando pasa un periodista magnífico y ofrece una charla… Pero eso no es un proyecto y sobre todo no es un objetivo, falta una agenda.

La reflexión sería, ¿por qué una parte de los impuestos de los españoles se gasta en proyectar al exterior? Es cierto que todo crea una imagen, los Institutos Cervantes han hecho sin duda una labor extraordinaria, pero a estas alturas y centrándonos en Marruecos, donde la cultura española es archiconocida (de hecho, uno de los últimos conciertos de Paco de Lucía lo organizaron en Fez desde Marruecos), entiendo que no hace falta mostrar sólo el escaparate. Tenemos que ir más allá.

La entrevista sigue tras la fotografía.

El director del Instituto Cervantes en Rabat, Javier Galván. Foto: Fernando Sanz

Galván también reconoce una paradoja en estas actividades ‘escaparate’. Lejos de llegar a la mayoría de los marroquíes (como en muchos de los conciertos de primer nivel que se organizan y que no suelen tener coste ) asiste mayoritariamente la llamada colonia extranjera. “¿De verdad que el contribuyente gasta una parte de su dinero para que vayan embajadores, empresarios y unos poquitos marroquíes de la jet set que pueden pagar un concierto de 100 euros en Madrid o París?”. Como muestra, el director recuerda que el Gobierno marroquí se implicó en la puesta en marcha del festival de Flamenco Maroc junto al Instituto Cervantes .

JLN: ¿Y qué estrategias propone?

JG: Debemos fijar unas líneas de trabajo basadas en un análisis en el que hay que hablar mucho de triangulación. Primero, hacia Marruecos somos la puerta de Europa. Estamos liderando un grupo de institutos y tirando de la locomotora; luego está Iberoamérica. Hemos creado un Festival de Cine Latino – va por la tercera edición – en el que cada país con embajada en Rabat presenta una película. Eso también es una muestra de que somos una unidad civilizacional en torno a una lengua que en Marruecos no es extraña. Y la tercera es el Mediterráneo, pero creo que en lugar de presentar esa cultura-escaparate podemos hacer más diplomacia cultural. Como las Noches de Ramadán, un evento que ahora realizamos de una manera estructurada, muestra la cultura andalusí con motivo de las celebraciones del mes sagrado musulmán y que comenzó hace una década de mano del director del Instituto Cervantes en El Cairo, Antonio Gil.

JLN: Veo el alma de España como una equilibrada síntesis del pensamiento de Sánchez Albornoz y Américo Castro. Por estas tierras magrebíes se jalea, a mi juicio excesivamente, el recuerdo ambivalente de al-Ándalus…

JG: Algo de eso ha habido, sí, se ha abusado algo de la idea de al-Ándalus, utilizándose como un tópico recurrente. El concepto de tolerancia, en el mundo medieval de la época, era muy relativo dependiendo del dónde y el cuándo. Una cosa fue la época Omeya y los reinos de Taifas y otra los almorávides y no digamos los almohades. También en el lado cristiano estaba Alfonso X El Sabio o, como dices, Fernando III llevaba el título de Emperador de las Tres Religiones. Se han dicho muchas tonterías intentando resumir ocho siglos.

El director del Instituto Cervantes en Rabat, Javier Galván, posa en la sala de exposiciones de la institución en la capital marroquí. Foto: Fernando Sanz

La gran meta de Galván, sin embargo, mira hacia el sur, hacia el resto de África. “África es la nueva frontera para el Cervantes y para España en general”. De hecho, este recuerda la palabras del entonces príncipe Felipe cuando en una reunión con directores de los centros en 2005 se preguntaba “¿Por qué no tenemos nada en el África subsahariana?” donde la presencia de la institución todavía es escasa. Para responder a este reto, además de una estrategia a largo plazo, desde el Cervantes en Rabat se impulsa el plan África para el español que avanza poco a poco y que se insertaría a caballo en la citada triangulación … “Ya tenemos un aula en Dakar y África en su conjunto es un reto geoestratégico”.

JLN: Para ir cerrando esta entrevista, ¿haría usted alguna propuesta?

JG: No haría una sino muchas. Insistiría en la coordinación administrativa, centrando la dispersión tan hispánica por otro lado, es urgente desarrollar una política de Estado al margen de los vaivenes políticos y solo en el plano cultural, ahí entran directamente los Cervantes, hay que desarrollar una política de choque, pragmática y de altos vuelos.

JLN: En conclusión, el futuro de la lengua y cultura española es brillante.

JG: De eso no hay duda, el crecimiento del español es impresionante. El problema no es ni nuestra lengua ni nuestra cultura, el problema es la gestión de las mismas. No podemos permanecer de brazos cruzados, tenemos que potenciar el español fundamentalmente en el norte de Marruecos, la lengua española forma parte de su tradición histórica, el español hasta finales del siglo XIX era la lengua diplomática del Imperio Jerifiano.

4 comentarios sobre “Javier Galván: “La pérdida de influencia del español en el norte de Marruecos es sangrante”

  • el 17/07/2017 a las 21:00
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    Agradezco a Navazo la oportunidad de la entrevista y la síntesis en la publicación de la misma. Compartimo muchos de vista y la pasión por difundir nuestra lengua y cultura y hacer de ellas un activo fundamental de nuestra relación con el mundo. En el titular yo cambiaría la palabra “sangrante” por “descorazonador”

    • el 19/07/2017 a las 10:36
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      Gracias por su amable comentario. Matices siempre hay, pero estamos en el mismo barco y remamos en la misma dirección. Un saludo,

  • el 18/07/2017 a las 13:58
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    He leído con gran interés su excelente entrevista, señor Navazo. Pero permítame hacerle notar una información errónea: el Instituto Cervantes cuenta con 6 centros en Marruecos, no 5; la institución está presente, desde hace diez años, también en Marrakech. El centro de Marrakech está dotado de personal directivo, administrativo y académico. Yo misma formo parte del equipo de tres profesores de plantilla del centro.

    • el 19/07/2017 a las 10:33
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      Muchas gracias por la corrección, Manuela. Acabamos de cambiarlo. Un saludo,

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