“¡Y los peñones!”

Fidel Raso./ 7º de Michigan/ Cuando Marruecos ocupó el islote español de Perejil, de ello hace ahora quince años, y rompió el statu quo, lo primero que se movieron fueron los mapas del territorio español en el norte de África. Frente a los militares, guardianes de la soberanía nacional según la Constitución vigente, que ya conocían de sobra su posición y su españolidad, la clase política y la sociedad civil vieron con sorpresa que Marruecos había invadido un “no sé qué”. Incluso aparecieron los clásicos chistes de taberna entre caña y caña y los políticos tuvieron que responder (mal) a la pregunta de examen que jamás pensaba que iba a caer. O lo que es peor, ni siquiera pensaban que ese “tema” estuviese en el “temario”.

Prueba de ello es que muchos medios de comunicación se esforzaron en publicar párrafos de historia en versión marroquí para intentar interpretar aquella situación para sus lectores: “El islote de Leila es parte integrante desde siempre del territorio marroquí. La Historia está en efecto llena de hechos que demuestran la marroquinidad de este islote. Después de la firma del Tratado de paz hispano-marroquí de 1860…”, y tal y tal.

Teníamos a unos militares marroquíes armados con kalasnikov en una roca cerca de Ceuta poniendo su bandera y en España algunos buscando dónde estaba Perejil y otros, también dónde estaba Ceuta.

Somos así. Desde aquel imperio “donde no se ponía el Sol” allá por el s.XVI se ha ido perdiendo suelo e influencia internacional de manera progresiva: Cuba, Guinea, El Sáhara, y el Peñón. Ahora los vecinos y “primos” marroquíes nos querían quitar hasta una piedra. Lo que sucedió después es conocido.

España es un país al que le cuesta poner su bandera incluso en territorio nacional. Frente a británicos, franceses o estadounidenses que usan y abusan de su estandarte patrio, la enseña nacional que, como símbolo constitucional democrático representa a todos los ciudadanos españoles, tiene su dejadez social. Eso sí, salvo cuando hay fútbol de la Selección y entonces aparece hasta Manolo el del bombo.

 Chafarinas. Foto: Fidel Raso

 Alhucemas. Foto: Fidel Raso

En cierta ocasión varios periodistas fuimos testigos en Melilla de cómo un militar de alto rango respondía con un “¡Y los peñones!” a la falta de memoria al respecto cuando se citaba solamente a Ceuta y Melilla como territorios españoles en el norte de África. Aprovecho para recordarlos:

Vélez de la Gomera, Alhucemas, Isla de Alborán, Islas Chafarinas y… Perejil.

Fotografía: Una patrullera de la Guardia Civil, de vigilancia en las inmediaciones de Perejil. Foto: Fidel Raso