Libia sienta las bases para una salida del conflicto con un alto el fuego firmado en París

David Asta Alares / EFE/ París./ Los dos hombres fuertes de Libia, el jefe del Gobierno de unidad nacional apoyado por la ONU, Fayez al Serraj, y el mariscal Jalifa Hafter, que controla el este del territorio nacional, dieron un paso hacia la paz con el establecimiento de un alto el fuego. Durante una reunión convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, ambos se comprometieron a buscar una solución “únicamente política” al conflicto, gracias a la convocatoria de elecciones presidenciales y parlamentarias “lo antes posible”, entre otras medidas. Aunque la declaración conjunta de diez puntos no precisa cuándo se celebrarán los comicios, Macron avanzó durante una declaración a los medios que tendrán lugar “en primavera”.

El texto acuerda un alto de las hostilidades entre ambas partes, aunque deja la puerta abierta al uso de la fuerza armada en el ámbito de la lucha antiterrorista, y reitera la validez de los Acuerdos de Sjirat (Marruecos), en los que se apostó por la formación sin consenso del Gobierno de unidad nacional. Redactado durante una reunión en París que contó con la presencia del nuevo representante especial del secretario general de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, el documento no ha sido firmado por las dos partes, pero ambas se han comprometido a respetarlo. También se ha decidido establecer una hoja de ruta cuyos detalles deberán ser especificados en futuras negociaciones, “para garantizar la seguridad del territorio libio” y controlar los flujos migratorios que “desestabilizan” los países del Mediterráneo. “Haremos todos los esfuerzos para integrar a los combatientes que lo deseen en las fuerzas regulares, y llamamos al desarme, la desmovilización y la reintegración del resto en la vida civil”, señala el comunicado conjunto. La declaración supone “un gran progreso para la causa de la paz en Libia”, aseguró Macron ante la prensa, una vez alcanzado el acuerdo.

También advirtió de que este proceso es esencial “para el pueblo libio y toda la región”, pero también para Europa, porque “tiene consecuencias directas para nuestros países en lo referido a los flujos migratorios” y a la lucha contra el terrorismo. Macron recibió en primer lugar a Al Serraj, que cuenta con el reconocimiento internacional pero que no ha conseguido hacer valer su autoridad en Libia, tras el cual llegó Hafter, que domina cerca del 60 % del territorio nacional e importantes recursos petrolíferos. Hafter, antiguo miembro de la cúpula militar que aupó al poder a Gadafi y que años después se convirtió en su mayor opositor en el exilio, representa la versión autoritaria como solución al conflicto libio, y cuenta con el apoyo explícito de Egipto. Ambos se reunieron individualmente con el presidente francés en el palacio de Celle Saint Cloud, en las afueras de París, antes de mantener una reunión conjunta.

El proceso de mediación emprendido por Macron busca desbloquear la caótica situación que vive el país, desde que en 2011 estallase una guerra civil en la que rebeldes apoyados por la OTAN derrocaron la dictadura de Muamar al Gadafi. Un conflicto que, lejos de solucionarse tras la muerte del sátrapa, desembocó en la actual división del país en dos zonas de influencia: la de Al Serraj en Trípoli, y otra en el este bajo el control de Hafter. Gracias a esta situación de vacío de poder, grupos yihadistas y salafistas como Ansar al Sharia, el Estado Islámico y la organización de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) se han instalado en el país, además de organizaciones de tráfico de armas y personas. Ambos líderes se reunieron por primera vez el 2 de mayo en Abu Dabi, que finalizó sin un acuerdo entre ambas partes, después de un intento de reunión en El Cairo (que finalmente no se celebró) forzado por Egipto, Túnez y Argelia.

Esta situación preocupa a la Unión Europea (UE), en especial en materia de inmigración y de control de sus fronteras exteriores, ya que la mayor parte de los más de 93.000 inmigrantes que han llegado a Italia en lo que va de año lo hicieron desde las costas de este país africano. El Gobierno italiano ha reclamado en numerosas ocasiones un mayor control de las costas libias, así como una respuesta europea al flujo de inmigrantes al que este país mediterráneo debe hacer frente. A ese respecto, el mandatario francés destacó que el acuerdo se ha alcanzado con el beneplácito de la Unión Europea (UE) y “en estrecho contacto” con las autoridades italianas.

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