‘Eshhad’, el mapa de los ataques contra las minorías en Oriente Medio

Samar Ezzat /EFE/ El Cairo./ El proyecto “Eshhad” documenta los incidentes sectarios ocurridos en Egipto desde 2013 en un mapa en línea en el que se ofrece información detallada de cada ataque, con el objetivo de denunciarlos ante la ONU. La iniciativa quiere ahora dar el salto a Irak y Siria, con el fin de contribuir a una mayor libertad religiosa en Oriente Medio.

Amira Mijail, directora de “Eshhad” (Sé testigo, en árabe), explica a Efe que “el mapa hace accesible la información a quien la necesite (profesores de universidad, investigadores, abogados o instituciones públicas)” y de una forma innovadora. “Las estadísticas cansan un poco a la gente, pero el mapa nos da una imagen completamente diferente de las cifras, nos hace entender (mejor) dónde y cómo ocurren los problemas”, añade.

Con el empleo de diferentes colores, el mapa indica la naturaleza de cada incidente y la creencia religiosa de la persona o grupo que sufrió la agresión o la injusticia. Se puede consultar en la dirección https://eshhad.timep.org, aunque no en Egipto, donde las autoridades han bloqueado más de un centenar de páginas de información independiente, ONG y relacionadas con Catar, por promover supuestamente el terrorismo.

“Eshhad” nació con el propósito de documentar la violencia sectaria y dar visibilidad a este fenómeno porque, según Mijail, “es terrible que una persona tenga que cambiar su pensamiento o religión por miedo”. “Hemos documentado casos de personas que no tienen ni siquiera pasaporte, a otros les quemaron sus casas y propiedades”, asegura la directora del proyecto, que destaca que no todas las víctimas quieren, ni tienen la posibilidad de abandonar su tierra para escapar de la opresión.

“Eshhad” también busca reunir los datos y presentarlos ante la ONU, en el caso de que se estén violando los tratados internacionales que defienden los derechos de las minorías religiosas o étnicas. “Queremos que la idea de libertad de credo tenga más peso en la ONU”, sostiene Mijail, que vive en Columbia, en Estados Unidos, aunque viaja con frecuencia a Egipto donde trabaja con un equipo de colaboradores.

Para ello, hay que realizar un trabajo preciso y global, destaca: “hay que centrarse en todas las minorías de Egipto” -que incluyen cristianos, judíos, chiíes, sufíes, bahaíes y ateos- y en el caso de Siria e Irak, “también hay que tener en cuenta a las minorías étnicas”. El trabajo de documentación de “Eshhad” -insiste Mijail- es muy necesario ya que la situación de las minorías religiosas ha empeorado notablemente en Egipto en 2017, con el asesinato de “96 personas, entre ellos 94 cristianos y dos sufíes”.

La abogada hace referencia a los cuatro ataques contra tres iglesias y un grupo de peregrinos cristianos coptos que, entre diciembre y mayo pasados, dejaron casi un centenar de muertos, y que fueron reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI). Este es el peor dato que el proyecto ha registrado en los últimos cuatro años, en los que ha anotado un total de 534 incidentes de violencia sectaria en todo Egipto, la mayoría contra los cristianos.

Por su parte, Ishak Ibrahim, abogado en la ONG Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales, explica a Efe que es difícil ofrecer una cifra global de los ataques contra las minorías en todo el país, que “han aumentado debido a los recientes atentados contra cristianos y sus lugares de culto”.

Tanto Ibrahim como Mijail destacan la provincia de Al Minia, al sur de El Cairo, y donde se concentra el mayor número de cristianos en el país, como el lugar donde se ha registrado un mayor número de incidentes sectarios. El abogado de derechos humanos señala que las autoridades no intervienen en la mayoría de los casos, y apunta que se resuelven a través de “consejos de reconciliación”, lo cual hace que los crímenes queden impunes o que tengan lugar “castigos colectivos”.

“Si hay un problema entre un (ciudadano) cristiano y un musulmán, los vecinos tienen como objetivo a todos los cristianos que viven en el barrio”, aunque no tengan nada que ver con el incidente en cuestión, dice. Ibrahim recuerda que no sólo los coptos sufren discriminación, sino también los chiíes, que no pueden practicar sus rituales religiosos y contra los que existe un “discurso instigador” por parte de instituciones estatales. Asimismo, los musulmanes suníes -mayoritarios en Egipto– también han sido perseguidos por el Estado, como la escritora Fatma Naut o el presentador de televisión Islam Beheri, que han sido juzgados “solo por tener opiniones diferentes” sobre el islam