Como mujer marroquí, nada deseo más…

Zubaida Boughaba Maalem

Nada deseo más que ningún marido, padre, hermano o imán imponga a ninguna mujer el velo.

Nada deseo más que muchos imanes dejen de engañar a los hombres diciéndoles que son malos musulmanes, si las mujeres “a su cargo” no llevan el velo. Es falso. Ellos NO son malos musulmanes si nosotras no llevamos velo.

Nada deseo más que muchos imanes dejen de decirle a la mujer que llevar velo es de buena musulmana. Mujer, puedes ser buena musulmana y no llevar velo. Hay miles de buenas musulmanas que no llevan velo. El velo no es señal de ser buena musulmana.

Nada deseo más que el musulmán que quiera diferenciarse visualmente del no musulmán se ponga lo que quiera, en vez de forzar a la mujer a llevar velo como seña de identidad musulmana.

Nada deseo más que el hombre no se interponga entre la mujer creyente y Allah. El Corán habla directamente a la mujer. El hombre no pinta nada ahí. Que se calle. Que se quite. Que se vaya.

Nada deseo más que los hombres musulmanes sean hombres de verdad. Un hombre de verdad no restringe la libertad de su mujer, sino que se la da a manos llenas por amor. Mujer, que no te engañen.

Nada deseo más que musulmanes y musulmanas dejen de criticar, despreciar e insultar a las que no llevan velo, llegando a llamarlas prostitutas. Las prostitutas no tienen nada que ver con el velo. Ni el velo con las prostitutas.

Nada deseo más que los musulmanes sean hombres de verdad, que sean caballeros con las damas. No dueños. No posesores. No usuarios. ¿Quién les da derecho? ¿El Corán? ¿Un imán? ¡Mentira!

Nada deseo más que muchos musulmanes dejen de convertirse en lobos en cuanto ven a una mujer sin velo. Lobos, sí, lobos.

Nada deseo más que deje de decirse que hay que llevar velo para no excitar al hombre, sobre todo en los países no musulmanes, donde una mujer sin velo no excita a nadie. ¿Lo oís, mujeres? No excitáis a nadie si no lleváis velo. Y si los musulmanes se excitan al veros sin velo, entonces sabed que el problema no es el velo sino de los hombres que se excitan.

Nada deseo más que no volver a ver ninguna niña pequeña ya con el velo puesto. Dan pena. Ya como en la cárcel. Ya sin niñez.

Nada deseo más que el mundo entero se dé cuenta de que el velo no es un problema tanto femenino, como masculino.

Nada deseo más que muchos musulmanes resuelvan SU problema con el velo y que dejen de pagar su incapacidad para resolverlo con la mujer a la que obligan a llevarlo. Así no lo solucionan. Lo agravan.

Nada deseo más que las mujeres no se pongan velo porque les resulta más fácil encontrar trabajo en ciertas empresas o cargos y sueldo en ciertas asociaciones, organizaciones y partidos políticos. Deseo que encuentren trabajo, pero no que tengan que ponerse velo para ello.

Nada deseo más que la comunidad musulmana deje de ningunear a toda mujer sin velo ante cualquier situación. Si una mujer con velo es acosada o discriminada, es una gran ofensa, pero si no llevaba velo, se lo merecía, lo iba buscando, da igual.

Nada deseo más que las mujeres comprendan no es posible ser musulmana y feminista, que la mujer que se diga “feminista musulmana” o no sabe bien qué es el feminismo o no sabe bien qué es ser musulmana o miente descaradamente.

Ceuta. Foto: Fidel Raso