Marruecos: Congreso del Istiqlal

JL Navazo / Ceuta./ El veterano partido del Istiqlal (Independencia), fundado en 1943 antes de la Independencia de Marruecos (1956), de corte neosalafista y conservador así como de acendradas raíces ultranacionalistas, aparentemente atemperadas con el tiempo, se enfrentará este fin de mes a una importante catarsis organizativa en su 17 congreso que, Inchalhá (versión árabe del tradicional “Si Dios quiere” en España) naturalmente, tendrá lugar en la capital económica del Reino, Rabat, durante los días 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre. Pospuesto en varias ocasiones como ha ido informando CORREO DIPLOMÁTICO (Istiqlal: el congreso de la reconciliación).

Mientras su todavía secretario general, Hamid Chabat, aún manejaba las riendas, parece haber llegado ahora el momento para que el clan majzení de los Nizar Baraka, auxiliado por la poderosa familia de los Fassi Fhiri/Fhiri Fassi de toda la vida, retome el control del histórico partido de la balanza y le dé un importante giro, alejándole de una eventual pinza con los islamistas parlamentarios del PJD. En paralelo, se otea en el horizonte una remodelación ministerial del gobierno El Othmani, tras la que no es descabellado descartar la incorporación de ministros istiqlalíes al nuevo equipo gubernamental.

El candidato favorito Nizar Baraka y su equipo, han ido segando la hierba bajo los pies de Hamid Chabat en cuya caída política confluirían varios actores: desde su desencuentro con el rey Mohamed VI a sus exabruptas salidas mediáticas (versus Mauritania), la pérdida de su feudo de Fez en detrimento de Driss Azami Al Idrissi (del Partido de la Justicia y el Desarrollo, PJD, el islamismo parlamentario marroquí) tras las últimas elecciones comunales y su ulterior sintonía personal con el todavía secretario general del PJD, Abdelilah Benkirán, también botado de la jefatura del Gobierno con aliento soberano. Posteriormente Chabat fue laminado en un aparatoso congreso del sindicato del partido, la Unión general de Trabajadores Marroquíes (UGTM) en mayo de este año y expulsado de la sede en julio, a instancias del nuevo responsable sindical, Mayara Enaâm, quien solicitó otra vez la intervención de la policía, a la vez que la prensa istiqlalí (desde L´Opinion a Al Alam) le hacen desde hace tiempo el vacío mediático. ¡Vae victis! (Ay, de los vencidos)

Pese a todo ello, parece que Chabat no parece darse por vencido y en todo caso prefiere morir matando, políticamente se entiende, mientras sus antiguos adláteres le han ido abandonando progresivamente. El pasado 12 de septiembre y durante una tensa rueda de prensa (ninguneada por los periódicos de su partido), Chabat arremetía contra el Majzén y los consejeros reales, su compañero de filas Nizar Baraka y el ministro del Interior, rindiendo pleitesía a Mohamed VI, confesando su empatía con el islamista Benkirán y apoyando públicamente al periodista Hamid Mahdaoui, condenado a un año de cárcel y actualmente en huelga de hambre tras su cobertura de la última y masiva manifestación en Alhucemas, el pasado 20 de julio, organizada por el Movimiento Popular Rifeño (MPR) o Hirak, simplemente. En síntesis, Chabat acusa a sus contrincantes políticos de utilizar al rey y al palacio para expulsarle del Istiqlal.

El viernes 22 y en un cónclave del comité ejecutivo del Istiqlal, se acordaron las fecha definitivas del congreso, pactadas hace tiempo y también la del día 27 para cerrar las nominaciones a la secretaria general, nombrando a Nouredine Madiane como presidente del mismo.

Dada la correlación de fuerzas, lo normal sería que Chabat fuera derribado y tuviera que conformarse con su acta de diputado por Fez, conseguida por los pelos. En cualquier caso, de verse forzado a la retirada Chabat lo hará mordiendo. Pero en política y más en el vecino país del sur, nunca digas nunca jamás. No me canso de citar el popular dicho: “Si vives en Marruecos no te extrañes de nada”. Que se lo digan a este escribano del limes.

Haya salud.

Visto.