Hirak Rif: 1º aniversario de la muerte de Mohsin Fikri

Ahmed Benamar Bellouki / Hoy, 28 de octubre de 2017, se conmemora el 1º aniversario de la fatídica muerte de Mohsin Fikri, un vendedor de pescado de la ciudad rifeña de Alhucemas (norte de Marruecos) cuando trataba de recuperar su mercancía al serle requisada y lanzada a un camión de basura por un policía y posteriormente, según algunos testigos presenciales, se accionó el interruptor de la prensa provocándole la muerte al ser chafado por la pala de la prensa. Desde entonces, los habitantes de Alhucemas y de los pueblos aledaños han venido manifestándose continua y pacíficamente para exigir que se haga justicia por la muerte de Fikri. Este fallecimiento ha sido interpretado como la gota que ha colmado el vaso, ya que históricamente esta zona norteña de Marruecos ha sido una zona marginada y olvidada por las autoridades gubernamentales de Rabat. A la exigencia de justicia por la muerte de Mohsin, los habitantes añadieron que se hagan efectivos unos derechos sociales básicos fundamentales y constitucionalmente reconocidos, pues si quieren tener acceso a dichos derechos sociales, los habitantes del Rif tienen que desplazarse a otras ciudades del país que se encuentran a cientos de kilómetros de distancia como Rabat o Casablanca. Entre dichos derechos está la construcción de un hospital para tratar enfermedades cancerígenas, muy altas en la región y popularmente achacadas a los bombardeos químicos durante la Guerra del Rif, una universidad y la construcción de infraestructuras o la inversión para crear puestos de trabajo para los jóvenes de la zona y no verse así abocados a la inmigración en busca de un futuro mejor.

En una maniobra para contener las protestas, las autoridades abrieron una investigación y realizaron una serie de detenciones de los presuntos implicados en la muerte de Mohsin. No obstante y lejos de detenerse, las protestas han ido en aumento hasta convertirse en un movimiento popular denominado en árabe Hirak Chaabi fi Rif o Movimiento Popular del Rif (en adelante MPR), de la mano de Nasser Zafzafi, un habitante de Alhucemas que se ha convertido en líder carismático. Las autoridades han optado finalmente por reprimir las manifestaciones pacíficas, deteniendo a manifestantes y a los principales líderes del MPR, entre ellos Zafzafi, incluidos algunos periodistas. En total la cifra de detenidos supera las 400 personas, según algunas organizaciones.

Para comprender mejor el detonante y la evolución del MPR, vamos a realizar un breve orden cronológico de los sucesos:

28 de octubre 2016: Muere Mohsin Fikri

Como he indicado líneas atrás, en esta fecha se produce la terrible muerte de Mohsin Fikri que conmocionó a la sociedad marroquí en pleno. Este vendedor de pescado se dedicaba a su compra en el puerto de Alhucemas, que posteriormente vendía de forma ambulante por la zona. La venta ambulante en la región, ya que es una de las pocas salidas que tienen para ganar algo de dinero para sustentarse y mantener a sus familias. Esa misma noche empezaron las primeras protestas en el lugar de los hechos, reivindicando justicia. El sentimiento de discriminación/humillación o hogra de los rifeños por parte de las autoridades ha ido aumentando conforme las protestas se hacían cada vez más multitudinarias y el MPR ganaba cada vez más fuerza entre los marroquíes dentro y fuera del país. Bajo lemas como libertad, dignidad y justicia social, los días posteriores las calles de Alhucemas se abarrotaron de gente que habían salido en masa en la manifestación más multitudinaria conocida hasta entonces. A pesar de la detención de algunos implicados en la muerte de Mohsin Fikri y la posterior condena mínima de prisión a algunos de ellos, el MPR era una realidad imparable y concentraba sus exigencias en que se hagan efectivos y reales unos derechos sociales fundamentales básicos, a lo que los manifestantes perjuraban que no había marcha atrás en sus protestas pacíficas hasta conseguir sus objetivos.

26 de mayo de 2017: Intento detención del líder del Hirak

En el rezo de los viernes del día 26 de mayo Nasser Zafzafi interrumpe el sermón del imam de la mezquita de Alhucemas al considerar que dicho sermón estaba politizado y lleno de ataques al MPR. Después de lo sucedido, las autoridades policiales trataron de detener a Zafzafi en casa de sus padres en Alhucemas. Cientos de manifestantes se abarrotaron en la puerta de su casa y en las calles para impedir que el líder del MPR sea detenido. Finalmente, el 29 de mayo Zafzafi fue capturado. Actualmente se encuentra preso en una cárcel de Casablanca a la espera de un “teatro” judicial. Junto a él hay más de 400 personas encarceladas por las protestas del Rif.

La manifestación convocada para el 20 de julio de 2017, sin lugar a dudas, ha sido la protesta más violenta al ser reprimida por las autoridades policiales de forma muy dura en la cual hubo varios heridos, uno de los cuales muy grave, Imad Attabi, que finalmente perdió la vida en el hospital militar de Rabat al que fue evacuado en helicóptero. Actualmente las protestas y las exigencias se centran en la liberación de todos los presos detenidos del Hirak y en hacer efectivo los derechos sociales básicos.

Podemos concluir, después de este breve repaso del detonante y la evolución del MPR o Hirak, que este movimiento popular surgido de las clases sociales ha dado un nuevo giro en la forma organizacional del activismo social y popular en el Rif. Un movimiento surgido de la nada y que ha tomado, dicho en término marxista, una conciencia de clase, la creencia de sus habitantes en sí mismos, la persistencia y resistencia en las protestas y el activismo constante de la mayoría de sus habitantes: mujeres, hombres, ancianos y niños, han logrado poner al descubierto las debilidades del Estado y del actual gobierno consiguiendo situar el Rif en el mapa ante el mundo. Bajo eslóganes de pacífica o silmiya, en las sucesivas protestas los habitantes del Rif han sido un ejemplo a seguir en movilizaciones sociales. Ni siquiera las acusaciones de “separatistas” vertidas por el régimen y algunos medios oficiales, han hecho que el MPR reculara en sus exigencias sociales.

No obstante, un año después de protestas, no se ha producido ningún cambio en lo que respecta a derechos sociales fundamentales en el Rif y la clase política sólo se ha limitado a señalar que las exigencias son legales y legítimas. Por consiguiente, las autoridades gubernamentales tienen que abrir un diálogo social que incluya a los principales activistas del MPR, estudiando y llevando a la práctica las principales exigencias de sus habitantes y la liberación de los activistas y manifestantes detenidos, cuyo único “delito” ha sido exigir sus derechos básicos fundamentales reconocidos en el artículo 13 de la Carta Magna marroquí, la Constitución aprobada en 2011.