Giulio Regeni, hijo, ¡confía en el Estado!

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Indymedia Argentina – Indymedia.org

 JL Navazo / Ceuta. Si Giulio, hijo, porque cuando desapareciste en la noche del 25 de enero de 2016 en El Cairo, con tus jóvenes 28 años (naciste en Trieste un 15 y eras capricornio como yo), podías ser perfectamente hijo mío.

Después de tu miserable secuestro, atroz tortura y cobarde asesinato, tu madre solo pudo reconocer tus pobres restos “por la punta de la nariz”. Antes de morir, sufriste descargas eléctricas, te arrancaron las uñas, te rompieron los pies y las manos, grabaron letras en tu piel y te quemaron con cigarrillos. Esa vesania descargada sobre ti no fue fruto de atracadores o delincuentes, apunta por el contrario a verdugos profesionales y con uniforme.

Eras insultantemente joven. Y brillante. ¡Tenías toda la vida por delante! Después de licenciarte, marchaste a la universidad de Cambridge donde preparabas con ilusión tu doctorado sobre los sindicatos alternativos egipcios y, como es natural, te desplazaste (¡maldita sea la hora!) a El Cairo para hacer el trabajo de campo de tu tesis.

Las explicaciones oficiales sobre tu atroz muerte no convencen a nadie. Primero, la policía egipcia atribuyó tu muerte a un mero accidente de tráfico. Luego y tras apuntar como autores a una vulgar banda de delincuentes, resulta que todos murieron acribillados tras intentar arrestarlos. Y tuvieron que pasar 10 eternos días para que tus restos fueran encontrados.

El New York Times citaba en un reportaje a varias fuentes de seguridad egipcias que reconocían tu arresto por la policía la noche del 25 de enero, precisamente cuando te dirigías al centro de El Cairo que casualmente, aquel día como tantos otros, estaba literalmente tomado por las fuerzas de seguridad.

https://www.nytimes.com/2017/08/15/magazine/giulio-regeni-italian-graduate-stu

De entrada, el Gobierno italiano tomó cartas en el asunto y las relaciones diplomáticas entre ambos países se tensaron, hasta el punto de cortarse, pero al final, “business is business”, dados los fuertes y no siempre claros intereses empresariales italianos con Egipto, llevaron al Gobierno de tu paisano Paolo Gentiloni a restablecer las plenas relaciones diplomáticas con el gigante del Nilo. En Italia y también en Egipto muchos se han solidarizado contigo: ciudadanos, artistas, periodistas…. Desde Amnistía Internacional (AI) su portavoz en Italia, Riccardo Noury, fue explícito: “Nos encontramos todavía muy lejos de la verdad”, “La cooperación del Gobierno egipcio es ineficiente y la del italiano no es mucho mejor” y un fiscal de tu país ha afirmado que fuiste asesinado por investigar para tu tesis sobre los sindicatos en Egipto. Otro ejemplo, porque tu caso llegó muy alto:  el abogado Ibrahim Metwaly fue secuestrado temporalmente cuando se dirigía a las Naciones Unida para declarar sobre tu muerte, siendo acusado posteriormente de “hablar con entidades extranjeras para dañar la seguridad nacional”. Y desde el primer momento la directora de tu tesis, la profesora Maha Abdelrahman, experta en movimientos sociales y de protesta, fue acusada de todo. Francamente insultante.

Los Estados, Giulio, solo tienen intereses. Y, ¡porca miseria!, tu Italia y Egipto van a lo suyo, a los business y muerto el burro la cebada al rabo.

En el extranjero, Giulio, todos somos prescindibles para los espurios intereses de nuestros estados, como mucho una “china” en el zapato que cuando moleste mucho ya se encargarán de eliminarla y ahora paz y luego gloria, amén. Te lo digo yo, estés donde estés, que algo sé de eso. Salvando las distancias y sin llegar (por el momento) a tanto, los business que han enterrado la investigación sobre tu cruel asesinato me recuerdan los business y otras hierbas (migración incontrolada, terrorismo yihadista,…) que enturbian las espesas y malolientes relaciones diplomáticas entre España y Marruecos. Cerca de Melilla, Giulio, en octubre de 2013 dos jóvenes españoles de ascendencia rifeña fueron ametrallados y asesinados a bocajarro por una patrullera de la Marina Real marroquí, con base en Alhucemas. ¿Tu crees que el gobierno español ha dicho algo? Madrid se calló como una puta: “¡a saber qué estaban haciendo!”

SIt tibi terra levis (Que la tierra te sea leve) Giulio Regeni, mis profundos respetos a Paola y Claudio, tus atribulados padres.

Haya salud.

Visto.