Ceuta, Melilla y el chantaje marroquí

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JL Navazo / Ceuta. Más allá de la noticia, reproducida parcialmente hace días en medios como https://www.oujdaciti.net/national-article-123484-ar/html o https://hespress.com/societe/380317.html, el peculiar mensaje para los que sobrevivimos en el duro limes norteafricano desde hace ya demasiadas lunas es prístino y doble:

  • Por un lado, el Reino de Marruecos necesita desesperadamente empezar a desviar la atención de los gravísimos problemas internos (y externos) que ya lo están desestabilizando y que en su momento retomaremos. Que Marruecos está lenta pero inexorablemente en implosión es un hecho empírico, a ello apuntan todos los vectores. Y los españoles (también pero menos los franceses), además de los rifeños a nivel interno, somos los habituales pagadores de los platos rotos por la estulticia del Majzén.
  • Por otro, se envía un “mensaje” a la vecina España a la vez que se sigue apretando el dogal sobre Ceuta y Melilla, esas dos centenarias ciudades españolas del norte de África, actualmente en caída libre y virtualmente libradas a su suerte (si el Estado no lo remedia), mientras Rabat sigue amagando sutilmente contra las Canarias.

Melilla. Frontera de Beni Enzar. Archivo.

La insolente presión sobre Ceuta y Melilla viene muy, pero que de muy atrás.

http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2010/08/23/melilla-buscando-marruecos/4

Tras estas maniobras, se esconden tanto desviar con el “enemigo” externo la delicada coyuntura interna, un clásico en regímenes dictatoriales o autoritarios, como en el caso marroquí el habitual chantaje de un presunto estado (a la hora de la verdad un enorme cortijo), incapaz de negociar lo que fuere abiertamente y con las cartas encima de la mesa sobre su generoso e incauto vecino del norte, España.

El delirante y demagógico comunicado no tiene desperdicio: “deben de liberarse los territorios ocupados” alegando pretendidas razones históricas (¿cuándo fueron marroquíes?; ¿y el Tratado de Wad-Ras?) y geográficas (las Canarias también son africanas), se protesta contra la visita de “representantes españoles” como los ex presidentes Aznar y Zapatero o en noviembre de 2007 la de los reyes Juan Carlos I y Sofía, denunciando la presunta eliminación de símbolos islámicos (¿dónde, cuáles?), se dice que España “aprovecha el terrorismo” (yihadista maticemos y en su 99% con sello de origen marroquí) para “acabar con los musulmanes y acallar sus voces”, se denuncia “la ignorancia, el abandono y el empobrecimiento continuado de los musulmanes de Ceuta” y finalmente se carga también contra la Guardia Civil en el paso fronterizo del Tarajal por presuntas “violaciones contra ciudadanos marroquíes y especialmente mujeres, algunas embarazadas”. Tales manifestaciones, manipuladoras e intoxicadores como es habitual, no deben extrañarnos. Es obvio: como advierte el popular refrán, “cree el ladrón que todos son de su condición”.

 Sin olvidarnos además de un dato incontestable, sobre el que debería reflexionar el proceloso vecino del sur a la hora de engrasar, con sus abundantes fondos reservados, determinadas asociaciones: derecho internacional en mano, Ceuta y Melilla están absolutamente reconocidas como parte del territorio español. Sin embargo, cuidado Rabat, las autoproclamadas “Provincias del Sur”, es decir buena parte del Sáhara Occidental, está pendiente aun de descolonización. Ceuta y Melilla, insisto, no. Y este asunto no es baladí.

Como telón de fondo, en el subsconciente del larvado imperialismo majzení el “Gran Marruecos”: del río Senegal al río Tajo. Y no se me rían, que es peor. Salvo al oeste, en el océano Atlántico (ni las aguas ni los peces protestan), ¿por qué será que el Reino de Marruecos tiene serios problemas y no solo territoriales, con todos los países limítrofes…? Es decir, Argelia, Mauritania y España.

Activistas marroquíes en el paso fronterizo de El Tarajal, Ceuta. Archivo.

Los alucinados activistas, ya hablaremos de quiénes son, agrupados en la Asociación Marroquí para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (el mismo can de siempre con diferente collar), piden que el 13 de marzo se convierta en “Día Nacional para exigir la recuperación de Sebta y Melilia” al tradicional ritmo de Allah, al Watan, al Malik (Dios, la Patria, el Rey), ¿les suena verdad?. Nada nuevo bajo el sol.

No merece la pena perder ahora una línea en contestar, con datos en la mano, las calumniosas “babayaes” vertidas en el comunicado, pareciéndome más oportuno desnudar los adjetivos de la asociación:

  • ¿Ciudadanía? Que empiecen a aplicársela, pues en Marruecos no hay ciudadanos, existen súbditos. Súbditos rehenes del Majzén. Que se lo pregunte si no a los varios centenares de presos políticos rifeños y a la farsa de juicio, con escasas garantías, al que están siendo sometidos. O a como sienten esa burla de la “ciudanía marroquí” en el Atlas Medio o en Jerada http://www.correodiplomatico.com/2018/01/12/jedada-tenso-compas-de-espera/ , sin ir más lejos.
  • ¿Derechos Humanos? Además de incumplir clamorosamente los principios asumidos en la Constitución de 2011, si a la citada asociación le preocupan los “derechos humanos” que los reivindique en el Rif, conocida región del norte con la ciudad de Alhucemas y sus alrededores (Imzuren…) asediada y machacada desde hace meses, más de 400 de sus hijos encarcelados arbitrariamente y con menores secuestrados. ¡Hasta ciertos elementos de las fuerzas de seguridad roban juguetes de los pequeños cuando irrumpen, violentamente y al amparo de la nocturnidad, en sus casas!

http://www.correodiplomatico.com/2018/01/10/comunicado-de-la-coordinadora-europea-d

Por lo demás, es preciso señalar que un paso de este tipo no se da en Marruecos sin la preceptiva luz verde, o sea sin contar al menos con el beneplácito cuando no el empuje del patrón correspondiente, el permiso de quien tiene autoridad, doctrina, medios y oportunidad. ¿Quién se esconde tras la asociación?, ¿quién mueve los hilos?… Para este maduro escribano del limes, la cosa está muy clara. “Baltajíes” asociativos y otra gandaya, debidamente lubricados por diferentes estamentos de los hiperactivos e inquietantes servicios marroquíes, por cierto todo un regimiento de “mortadelos” desplegados a todo trapo y sin ningún pudor (lo de la “colaboración en la lucha antiterrorista” da para mucho) en Ceuta y Melilla, fisgando y controlándolo todo, mientras un complaciente y alelado Madrid mira para otro lado. ¡El enemigo está dentro! Blanco y en botella.

Además, con el inusual aplazamiento unilateral aun caliente de la visita de los Reyes a Marruecos en enero (de hecho fue un insulto, pues de “problemas” de agenda nada), este sinuoso movimiento táctico de reivindicación (justo ahora) debería a mi juicio encender al fin determinadas alarmas donde corresponda: porque ni es casual, ni va ser el primero. Marruecos busca, estratégicamente, hundir progresivamente Ceuta y Melilla, sacando mientras tanto tajada antes de tragárselas.

http://www.correodiplomatico.com/2018/01/04/aplazado-otra-vez-el-viaje-de-los-reyes-a-m

La cantinela habitual “Sebta y Melilia magrebías” no se sostiene. Ambas ciudades, si en cuanto a la geografía son ciertamente magrebíes (están en el norte de África), no es menos cierto que histórica y políticamente son españolas. Y lo van a seguir siendo. Claro que para ello habrá que ir tomando una serie de dolorosas pero necesarias medidas, cada vez más ineludibles, como frenar en seco la invasión silenciosa que ambas están sufriendo desde decenios. Aquí, en el frente sur, tenemos dos graves problemas: la marroquinización e islamizacion (dos cosas no siempre coincidentes). Al Reino de Marruecos hay que empezar a recordarle cuál es su sitio hasta que se de por enterado, safi baraka. Y que salga el sol por Antequera.

Ya lo señalaba en junio del pasado año:

http://www.correodiplomatico.com/2017/06/08/ceuta-y-si-espana-cierra-la-frontera-de-la-

Confiemos, pese a las zaparrastrosas apariencias que sufren ambas ciudades, en el Estado. Lo que España no puede permitirse seguir haciendo en esta primera línea del frente, el limes norteafricano, es el papel del galgo de Lucas: ¡que cuando salía la liebre se ponía a mear! Le va en ello su histórica permanencia no ya  a largo, si no a medio plazo, en Ceuta, Melilla, Vélez de la Gomera, islote de Alhucemas y las Chafarinas. Territorios tan españoles como Asturias, patria querida, Asturias de mis amores. ¡Ay, quién estuviera en Asturias en todas las ocasiones!

Haya salud.

Visto.

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