Guerras de Religión: de la vieja Europa al Islam de hoy

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JL Navazo / Sevilla. Como adelantaba en la columna de ayer, me fue imposible de encontrar en la red de redes (será cosa de las meigas, pues haberlas haylas) uno de los varios centenares de artículos editados en el diario El Pueblo de Ceuta en los últimos años, exactamente el publicado con fecha 10 de junio de 2015 y que hoy reproduzco en CORREO DIPLOMÁTICO.

Tal y como prometí, http://www.correodiplomatico.com/2018/02/17/a-vueltas-y-revueltas-con-el-islam, ahí va la transcripción de referencia:

Si las guerras civiles son siempre fratricidas las de religión lo son doblemente, pues en muchas ocasiones afectan a miembros de la misma comunicad política. Y entre las tres grandes religiones abrahámicas (prefiero el término al de monoteístas), las matanzas intrareligiosas han estado al orden del día.

Ya en el Israel histórico (periodo de la provincia Palestina de Roma), las diferencias entre saduceos y fariseos por un lado y zelotes por otro facilitaron la conquista de Jerusalén, en la Primera Guerra Judía, por las aguerridas legiones de Tito (70 de la Era Común).

Relieve del Arco de Tito, en Roma. Legionarios transportando el candelabro y otros objetos saqueados del Segundo Templo en Jerusalén. Fuente: Pinterest.

Pero fue especialmente en la complicada formación de la vieja Europa, entre 1588 y 1598 y en la Guerra de los Treinta Años, cuando católicos y protestantes de diferente signo dirimieron por la brutal fuerza de las armas y con gran dosis de crueldad y salvajadas sin cuento, sus diferencias teológicas, desolando a sangre y fuego en el nombre de Dios el Viejo Continente. En el ínterin y en la Península Ibérica, la no menos dura Guerra de las Alpujarras (Granada, 1568-1571), auténticamente salvaje, acabó con la resistencia criptomusulmana y morisca comandada por Abén Humeya, en medio de bestialidades por ambos bandos ampliamente conocidas.

París, noche del 24 de agosto de 1572: matanza de los hugonotes o protestantes franceses. Cuadro de Francois Dubois (1509-1584).

Siglos antes, entre 1209 y 1244, el Papado se lanzaba a una peculiar “guerra santa” promulgando la Cruzada contra los cristianos cátaros o puros, también conocidos como albigenses, en el Languedoc, con el apoyo de la dinastía de los Capetos franceses. ¡Matadlos a todos, Dios ya conocerá a los suyos!, bramó desde Roma el genocida Inocencio III.

Castillo de Montsegur, el último bastión cátaro en caer en manos de los cruzados. Wikipedia.

Para el profesor Rafael Benítez, si la paz religiosa de Augsburgo de 1555 oficializó la división religiosa del mundo germánico entre católicos y protestantes, también en Francia e Inglaterra La principal línea divisoria era la que separaba a católicos y protestantes (…).

Aun en pleno siglo XX mezclando nacionalismo y religión, los católicos irlandeses de la organización terrorista IRA se enfrentaron con particular saña, odio que les sería devuelto bíblicamente, contra los protestantes anglicanos del Ulster y el Reino Unido de la Gran Bretaña. Y para más señas, en España como es sabido la banda terrorista ETA nació en un convento…

Respecto a los musulmanes, después de la fundación de esta religión por el profeta Mohammad tras la Hégira en el 622 EC (para los fieles traslado o migración, políticamente huida) y después de su muerte, acontecida en Medina el 632, los conflictos empezaron a aflorar. Pero es durante el califato ortodoxo de Alí (656-661 EC), primo y yerno de Mahoma casado con su hija Fátima, cuando estalla abiertamente la guerra civil entre los sunnitas o tradicionalistas, alentados por la aristocracia mecana de los coraxíes y los legitimistas chiítas partidarios de Alí (además de los jariyitas, los que salen, enfrentados a los dos bandos), que llega hasta nuestros días y que está desangrando Oriente Medio en una lucha sin cuartel. ¿Un eco, salvando las distancias, de las citadas Guerras de Religión europeas? Eso parece.

La guerra civil hoy en el Islam, a tres bandas (terroristas yihadistas sunnitas contra sunnitas y estos a su vez contra chiítas), es una dolorosa realidad empírica. La Umma o comunidad musulmana, al margen de intervenciones exteriores (Estados Unidos, Europa o Rusia) y del siempre oportuno asunto de Israel (el recurrente chivo expiatorio), está implosionado desde muy adentro con consecuencias imprevisibles.

Efectivos del ejército iraquí (sunníes) hechos prisioneros por tropas (chiíes) de la República Islámica de Irán, durante la Primera Guerra del Golfo (1980-1988). Foto: Archivo.

La masacre de La Meca (abajo) tras el ataque y la toma de la Gran Mezquita entre el 20 de noviembre y el  4 de diciembre de 1979 por un fuerte contingente extremista sunní, por ende congéneres de religión, formado por mas de 400 yihadistas, acusando a la reinante Casa de Saud de occidentalización y corrupcion, traicionando los principios del Islam, aun está presente en la memoria de los peregrinos y de los saudíes. El resultado final fue de centenares de muertos (entre 400 y 900), entre ellos 127 soldados de la Fuerza Nacional Saudí y 117 terroristas, siendo 67 más apresados y ejecutados, entre ellos uno de sus líderes, Juhayman Al Oteibi, siendo abatido el otro durante el asalto en el que pudieron haber participado comandos franceses de religión musulmana. En paralelo tuvo lugar el levantamiento de Qatif, protagonizdo por la minoria chiita de de la provincia de Al-Hassa.

Foto: Archivo.

A juicio de este escribano del limes, el denostado Marx (una cosa es la desastrosa praxis comunista y otra el materialismo histórico como método) y su famosa frase son de plena actualidad: La religión es el opio del pueblo. Sobre todo de algunos… Pluralizo.

Sí, parece mentira hoy más que nunca. Pero no confundamos el rábano con las hojas, la idea de Dios y el deísmo o el sentido de la transcendencia…. con la religión. La que sea.
Haya salud.

Visto.