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Un libro revela la dramática situación de los homosexuales en la Polonia comunista

Paco Soto-Varsovia

Las librerías polacas han puesto a la venta desde hace unos días el libro “Minorías sexuales en la Polonia comunista”, un minucioso trabajo que analiza la situación de los homosexuales durante el régimen dictatorial anterior a 1989. Aunque en Polonia, a diferencia de lo que ocurría en otros países comunistas, la homosexualidad no era un delito penado, el régimen dictatorial prefirió ignorar la existencia de gays y lesbianas o bien atribuir esta opción sexual a una de las consecuencias de la decadencia de la sociedad capitalista. La moral oficial comunista, como ocurrió también en muchos países capitalistas, se decantó a favor de la opción heterosexual y del matrimonio monogámico tradicional. En el mejor de los casos, como señala el citado libro, la Polonia comunista oficial se negó a reconocer la existencia de gays y lesbianas y la sociedad se instaló en una actitud hipócrita hacia esta realidad. “Los homosexuales fueron perseguidos socialmente, y políticamente, el régimen comunista los marginó y reprimió, aunque lo hizo de una forma solapada e hipócrita. La condición de homosexual jugó en contra de las personas que fueron condenadas por motivos políticos por los tribunales comunistas”, explicó durante la presentación del libro su autor, Krzysztof Tomasik. Durante los más de 40 años de dictadura comunista, los homosexuales polacos vivieron en la semiclandestinidad y cuando el cine, por ejemplo, habló de esta realidad, “lo hice para ridiculizarla”, contó Tomasik.

Bases de datos
El libro de Krzysztof Tomasik revela que la Policía política y otros servicios de seguridad controlaron una compleja base de datos donde figuraban fichados miles de homosexuales, que en algunos casos fueron chantajeados y presionados. Ocurrió con opositores políticos y sacerdotes contrarios al régimen comunista, pero también con ciudadanos de a pie que no querían revelar su condición homosexual. Las redadas policiales fueron otro de los instrumentos del poder para fastidiar la vida de gays y lesbianas. La llegada de la democracia, hace más de dos décadas, no significó un cambio sustancial en la vida de los homosexuales polacos, que siguieron teniendo en contra a la Iglesia católica, la derecha más radical y amplios sectores sociales influenciados por ideas retrógradas e intolerantes, y hasta 2008 no se pudo celebrar legalmente en Varsovia una marcha de gays, lesbianas y transexuales. Anteriormente, el difunto presidente Lech Kaczynski, que fue alcalde de la capital polaca, prohibió una marcha de homosexuales. En julio de 2010, Varsovia fue la sede de una manifestación europea de homosexuales. Unas 7.000 personas desfilaron pacíficamente por las calles de la ciudad y fueron protegidas por un fuerte dispositivo policial que mantuvo a raya a reducidos grupos de extremistas de derecha y católicos integristas. Aunque la situación de los homosexuales polacos ha mejorado en los últimos años, aún queda mucho para conseguir la equiparación de derechos en Polonia, donde ni siquiera existe una ley de parejas de hecho para gays y lesbianas.

Paco Soto

Paco Soto: El actual director de Correo Diplomático lleva 25 años en la profesión periodística. Ha trabajado en periódicos, revistas, agencias de noticias y emisoras de radio. Fue corresponsal durante cuatro años de medios españoles en Rabat y después durante cuatro años y medio en Varsovia.

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5 comments on “Un libro revela la dramática situación de los homosexuales en la Polonia comunista

  1. Higinio J. Paterna on said:

    Ganas de ocuparse de chorradas, discúlpeme, y de hacer perder el tiempo a los demás en lugar de informar de lo que realmente pasa en un país. Y pasa mucho.

    Déjese sus esquemas en España y abra los ojos. Este otoño en Polonia va a ser muy caliente, aunque presiento que le va a pillar fuera de juego -z ręką w nocniku, como aquí se dice de un modo algo más brutal.

    De paso: si puede, y sé que usted puede, contraste al menos sus opiniones con las del “otro bando”. Es lo mínimo. Por lo menos cítelos.

    No sé si se da cuenta, pero nos presenta como universales los deseos de un lobby en manos de un cínico que, de celebrarse hoy las elecciones, ni siquiera entrarían en el parlamento. Y lo más gracioso es que el cínico en cuestión hoy de defiende a los gays y mañana, si ve que le va mal así, los manda a la hoguera sin inmutarse.

  2. psoto on said:

    No sé a qué cínico y lobby se refiere. Hablar de un país es hablar de todo un poco, y en el caso de Polonia, señalar cuantas veces sea necesario que en este país hay un nivel de homofobia e intolerancia muy superior a lo que ocurre en otros Estados europeos. Pero supongo que para los defensores reaccionarios de la mal llamada “moral proletaria”, aquellos que tienen la desvergüenza de defender el sistema comunista, a pesar de sus horrores y crímenes repetidos, la homosexualidad es un pecado pequeñoburgués. La fachenda, se vista como se vista, sigue siendo fachenda.
    Saludos.

  3. Higinio J. Paterna on said:

    Pues creo que no era tan complicado advertir que me refería a Palikot…

    En serio, ¿de verdad ve usted esa represión? Porque llevo dieciséis años en este país, viviendo en Cracovia, Szczecin, Varsovia, y vamos, como que no mucho…

    Eso de la fachenda… A eso me refería cuando hablaba de esquemas mentales: this is not Spain. Si en cada artículo que habla de Polonia tienen por fuerza que aparecer “extremistas homófobos antieuropeístas ultracatólicos ultraderechistas ultranacionalistas”, etc., es que, permítame ser duro, se está dedicando más a la propaganda que a describir la realidad.

    (y más si habla, por poner un ejemplo, de Kaczyński, que no procede precisamente de la derecha nacionalista, sino de la izquierda anticomunista, de Jan Józef Lipski, y a la hemeroteca y a la historia me remito).

    En cualquier caso, este otoño va a ser entretenido: atento a la economía y atento a Smoleńsk. Y basta con ver el pánico del mainstream de los medios para darse cuenta. Y las ganas de Tusk de encontrar “sillón” en Bruselas.

  4. Miguel Gayo on said:

    Gracias al periodista por informar de un tema tan importante como los derechos humanos en Polonia. Y por hacerlo con verdadera información, datos y testimonios.

    A quien le parezcan una “chorrada” las noticias como ésta, que definen a una sociedad, o por lo menos ayudan a comprender cómo es una parte de este maravilloso país, no sé qué decirle. Afortunadamente, se trata de una minoría, por mucho ruido que intente hacer.

    Sería saludable intentar entablar un debate sobre muchos temas, pero eso sólo es posible entre personas abiertas y cuando no se tiene un conclusión preconcebida. Menos mal que Higinio nos va a informar de lo “mucho” que pasa en Polonia.

  5. psoto on said:

    Señor Paterna, con todo el respeto que se le debe a una persona: tiene usted, por lo que leo,una tendencia a simplificar las cosas. ¿Kaczynski procede de la izquierda anticomunista? ¿O hace parte de la derecha conservadora? En el fondo, caballero, ambas denominaciones no son más que puras etiquetas, aunque si nos dedicamos al análisis político tenemos que ser capaces de definir correctamente a un partido, y ni el PiS es una formación de izquierda, ni el PP es un partido fascista, entre otras cuestiones porque es partidario del liberalismo económico, y ese presupuesto está reñido con la ideología fascista. Lo que suele ocurrir es que entre los extremistas y populistas que piensan en blanco y negro, ya sean de derecha o de izquierda, existen muchos puntos en común. Es por ese motivo que en la Europa en crisis hay tantos puntos en común, en las formas y en el fondo, entre una cierta izquierda poscomunista y una cierta derecha antiliberal y antieuropeísta. ¿O no? Sobre si en Polonia veo yo a muchos ultracatólicos, homófobos, nacionalistas xenófobos, etc. Pues sí, los veo y los oigo. Vivo, hasta la semana que viene, en el mismo país que usted, he trabajado como periodista durante más de cuatro años y supongo que no estoy residiendo en el planeta Marte. Ahora bien, es posible, lo apunto como hipótesis, que en la mentalidad de los populistas de derecha e izquierda que están preocupados por salvar a Polonia de Europa y del presente o sueñan con revoluciones obreras pendientes, el sufrimiento de las mujeres, los gays, las lesbianas, los transexuales, los negros, los gordos, los feos, no cuente para nada.

    Un saludo amistoso.

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