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Piotr Kowalski-Budapest
La grave crisis económica que sufre la zona euro y golpea con especial dureza a los países del sur, entre los que se encuentran dos potencias económicas como Italia y España, centran la atención de los grandes medios de comunicación. Tanto es así que la situación económica y social que viven algunos países de la antigua Europa comunista que están integrados en la Unión Europea (UE) no se ve reflejada por esos medios. Aunque estos países son mucho más pobres que los de Europa occidental, desde hace meses sus problemas internos apenas si se ven reflejados en las grandes cadenas de televisión o en los diarios más influyentes del Viejo Continente. Es el caso de Bulgaria, que es el país más pobre de la UE. Según un estudio del sindicato Confederación de Trabajo ‘Podkrepa” sobre el movimiento de la mano de obra en la UE, más de la mitad de los ciudadanos búlgaros que emigran no tienen la intención de regresar a Bulgaria. Sólo un tercio de los candidatos a la expatriación por motivos económicos han respondido que emigran provisionalmente. La razón principal por la cual emigran es económica. A pesar de la crisis, muchos búlgaros desean abandonar un país donde el sueldo medio es de unos 300 euros al mes. Las estadísticas europeas señalan que los ingresos laborales en Bulgaria son los más bajos de los países de la UE. En los últimos tres años, unos 25.000 búlgaros jóvenes entre 25 y 29 años han abandonado anualmente Bulgaria por razones económicas. Han preferido incluso instalarse en países que sufren una grave crisis, como España, antes que seguir malviviendo en su lugar de origen.
Profundo atraso
La catedrática Temenujka Rakadjiiska, miembro de la Academia de Ciencias de Bulgaria, explica que desde 2009, cuando la crisis económica mundial empezó a afectar a la economía búlgara, hasta 2012, el desempleo en Bulgaria se ha multiplicado por dos. Según datos de Eurostat, en julio de 2012 el paro alcanzó el 12,4%. El atraso socioeconómico de Bulgaria es tal que para que el país balcánico alcance los ingresos de los portugueses, que son los más bajos en la zona euro, necesitaría hasta el año 2040 mantener un crecimiento anual sostenido de la productividad de 4 ó 5%. El estudio de “Podkrepa” señala que, si pudieran, el 34% de los encuestados emigrarían a Grecia, seguida por Gran Bretaña (32%), el 24% preferiría Alemania y el 20%, España. Desde 1989, cuando llegó la democracia a Bulgaria, entre 1.200.000 1.600.000 búlgaros emigraron al extranjero. “Por la falta de perspectivas, los especialistas mejor formados se van al extranjero”, señala el líder de “Podkrepa”, Konstantin Trenchev. A pesar de su alta formación, en el extranjero los emigrantes búlgaros trabajan en puestos de baja cualificación, pero reciben una remuneración mucho más alta que en Bulgaria. Trabajan en el servicio doméstico, la agricultura, el comercio y el transporte. Sus remesas suman unos 700-800 millones de euros al año. En general, los emigrantes búlgaros constituyen el 4% del proceso migratorio laboral en el marco de la UE.
Deterioro demográfico
El abandono del país por muchos jóvenes altamente cualificados provoca también un empeoramiento de la situación demográfica y del mercado laboral nacional. El envejecimiento de la población continúa y la emigración a las grandes ciudades en busca de trabajo deja despobladas las zonas rurales más atrasadas. La otra cara de la moneda es la escasez de trabajadores cualificados en varios sectores, como en la industria textil y el mundo de los negocios. Sólo durante el pasado mes de julio, el mundo de los negocios privados anunció que 6.647 puestos de trabajo estaban sin ocupar. También hay demanda de personal en la industria de procesamiento, el comercio y la construcción. La catedrática Rakadjiiska asegura que “la gente se marcha, porque no le gusta la vida en Bulgaria y quiere vivir en un país organizado, y no luchar por el pan.” Entre los emigrantes hay cada vez más empresarios ricos que se van con sus familias al extranjero y periódicamente regresan a Bulgaria para controlar sus negocios. Muchos de ellos viven en la actualidad en Austria.
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